El fin de un imperio de 2.000 años

Juanjo Cáceres

Cuando Asimov escribió sus novelas de la saga Fundación -convertidas recientemente en una atractiva serie de Apple-, describió un Imperio Galáctico con miles de años de historia, que se adentraba en una decadencia inevitable y que se disponía a avanzar rápidamente hacia un intenso estado de descomposición, tras el cual vendría una larguísima etapa de conflictos. La imagen de un imperio que se desmorona es poderosa y ha inspirado muchas historias. En particular lo ha hecho el análisis del desmoronamiento por excelencia, que no es otro que el vivido por el Imperio Romano en el siglo V.

Pero todo canto al desmoronamiento tiene otra cara. Con la misma devoción que se narra su derrumbe, se ensalza su continuidad. En algunos casos por motivos evidentes, ya que la historia de Roma no acaba con la caída del lado occidental del imperio, puesto que el lado oriental perdura mucho más allá, bajo la forma de un Imperio Bizantino cuyas dinastías sobrevivirán hasta el siglo XV, concretamente hasta la caída de Constantinopla en 1453. Pero no solamente, pues también en la Europa occidental asistimos a su “reconstrucción” bajo dos pilares: el del poder espiritual, encarnado por el papado, y el del poder temporal, que se expresará de forma muy clara con la proclamación de Carlomagno como emperador en el año 800, dando paso así a una línea imperial occidental, que sobrevivirá mejor o peor hasta la caída de los Habsburgo durante la Primera Guerra Mundial (o al menos, hasta la desaparición del Sacro Imperio Romano Germánico en 1806, en plenas guerras napoleónicas). Sigue leyendo

Pesos y contrapesos

Carlos Hidalgo

La separación de poderes, tal y como la entendemos hoy en día, se basa en que el Estado está dividido en tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial, y en que cada uno de esos tres poderes controla a los otros y les contrapesaba. El Ejecutivo se encarga de dirigir la acción del Estado, conforme a las leyes que dicta el Legislativo y controlado por el Judicial, el Legislativo elabora las leyes y el Judicial se encarga de hacer valer las leyes hechas por el Legislativo, pero a cambio sus órganos de Gobierno son dictados por el Legislativo y el Ejecutivo.

Se quejan parte de los jueces y la derecha en general de que el Ejecutivo y el Legislativo quieren acabar con la independencia del Judicial porque sus órganos de Gobierno, en un claro ninguneo a la Constitución, siguen en funciones y sin renovarse desde que el PP, tras su salida del poder, sabotea permanentemente las negociaciones de renovación, al negarse siquiera a facilitar una lista de candidatos o acordar con el resto del partidos una nueva composición del órgano de gobierno de los jueces: el Consejo General del Poder Judicial. Sigue leyendo

Lágrimas rojas

Arthur Mulligan

Una Moncloa lacrimógena no ha dejado pasar la ocasión de intentar cerrar una de las etapas más miserables de la política española mediante el recurso del melodrama y su cascada de lágrimas, alejándonos aún más de la admirable economía de gestos que rigen las costumbres en el Palacio Imperial de Tokio,

Lloraba Raquel Sánchez con gratitud dejando el Ministerio de Transportes a Oscar Puente quien ya se preparaba para cargar trenes con soldados; lloraba Yolanda Díaz dedicando sus lágrimas a quien más quería, no a su propia mismidad, como pensaban algunos, sino a su familia. También lloraba Irene Montero, emocionada por su ira contenida pero no Belarra, aunque ambas añoraban ya los días de cuchipanda a todo trapo de compras por Nueva York. Lloraba Dolores Delgado descabalgada de su alta Fiscalía con lágrimas de congoja y rencor, de tango arrastrado y vengativo. Lloraba en amargo silencio un solitario Álvaro García Ortiz, alguacil alguacilado maldiciendo su servil mansedumbre por saltarse el escalafón de los ascensos y el espíritu del cuerpo. Solo en la entrega de los Goya se llora de este modo; mamá, papá, ¡os quiero! Sigue leyendo

Pudiendo

Juanjo Cáceres

En esas circunstancias parece que todo se vuelve una cuestión de matar o morir. No hay término medio. La cuestión crucial es saber elegir el lugar y el momento del enfrentamiento final.”

Es martes 28 de marzo de 2023 en Debate Callejero. Ni el 28M ni el 23J han tenido todavía lugar, pero el polémico y enconado proceso de formación de la coalición andaluza ya ha dejado en evidencia hasta qué punto están deterioradas las relaciones entre el espacio de Yolanda Díaz y Podemos. Las sospechas de que en ese momento ya se ha atravesado un punto de no retorno están bien fundamentadas y el devenir de los ocho meses siguientes no hará más que demostrar todo el distanciamiento y encarnizamiento ya existentes.

Basta con asomarse a las redes estos días para comprobar cómo, parafraseando al locutor de radio José María García, un espacio que pretendía ser histórico, se ha convertido en histérico. Los principales referentes de la formación morada, con nombres tan conocidos como el de Pablo Echenique, emiten una y otra vez descalificaciones contra Sumar y contra el recientemente investido presidente del Gobierno. Hay relevantes cargos orgánicos autonómicos tuiteando compulsivamente con ese mismo objetivo. También la propuesta de designación de Nacho Álvarez como ministro, que ha acabado con su renuncia a ocupar cargos institucionales u orgánicos, denota dramáticamente que el deterioro de las relaciones entre los que hasta hace poco eran compañeros de proyecto o aliados políticos es del todo irreversible. Sigue leyendo

La del 23-F, la amnistía de la que había que sentirse orgullosos

Senyor G

Esta semana pasada jugó la selección Española (masculina de fútbol*) contra Chipre. Aprovecharon para rememorar que una derrota contra la misma selección (*) produjo el despido de Javier Clemente como seleccionador nacional (*), y que eso fue hace 25 años. ¡25 años! No hubiese dicho que hacía tanto tiempo. Eso fue en 1998, y a mí casi me parecía que fue ayer. Así las cosas, no son como las recordamos, y nos hemos quedado hasta cierto punto congelados en nuestra juventud, en mi caso a finales del siglo XX, soy de 1975, justo el año que murió Franco, no llegó al par de meses, pero puedo decir que mientras él vivió yo no hablé ni pude votar ni opinar, sólo llorar como queja.

En cualquier caso llegué a la edad adulta, aunque joven con una estructura (o relato hilvanado) de la historia de España (y occidental o mundial) determinado. Es curioso cómo ha ido cambiando la percepción de nuestra propia historia en algunos temas de los últimos tres siglos, pero debo centrarme en el hilo al que quería ir. En esos últimos años del siglo XX aún se hablaba de la transición y del Rey (ahora emérito) de una determinada manera. Aunque algunos tuvieron y tienen sentido, también se hicieron lugares comunes algunos aspectos que sí han llegado a nuestros días y que con dos minutos de reflexión mínimamente crítica no aguantarían mucho. Fue la época de la serie de La Transición en RTVE de Victoria Prego, de suplementos y libros de El País y otros. Sigue leyendo

Frutas, amenazas, silencio

Carlos Hidalgo

Cuando el entonces concejal Daniel Vicente Viondi dio unas palmaditas en la cara al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida Navascués, el PSOE exigió inmediatamente su acta y sus disculpas. Y Viondi ya no es ni concejal, ni el número 2 del PSOE de la Ciudad de Madrid.

Cuando la presidenta de la misma comunidad, Isabel Natividad Díaz Ayuso, llamó “hijo de puta” al presidente del Gobierno desde la tribuna de invitados del Congreso de los Diputados, no solo no se la reprendió, sino que en el PP madrileño se hacen camisetas con la cínica mentira que el departamento de prensa de Ayuso puso en su boca: “Me gusta la fruta”. No solo no les parece grave, sino hasta divertido. Pero es que el Presidente le dijo algo muy grave, dicen los repentinos partidarios del insulto. Pero ningún socialista preguntó si Almeida le había dicho algo antes a Viondi. Porque esas cosas no debe hacer falta ni preguntarlas.

Ahora vemos las cínicas no-condenas de la violencia. Ni contra la sede federal de PSOE en Ferraz, ni contra las agrupaciones locales, ni contra su militancia. Esas condenas que recuerdan tanto a los cínicos “lamentos” por la violencia que hacía Batasuna en su día. Esos “sí, pero” tan cínicos y farisaicos. Sigue leyendo

Algunos apuntes sobre la investidura

David Rodríguez

Pedro Sánchez acaba de ser elegido nuevamente como presidente del gobierno de España, tras una sesión de investidura que ni mucho menos pasará a la historia por presentar un debate razonado sobre los problemas que afectan a este país. No podía ser de otra manera en los tiempos de política con minúsculas que nos ha tocado sufrir. Sin embargo, la pobreza del debate no debe ser obstáculo para señalar algunos aspectos destacados sobre la situación política presente, que pretendo resaltar de manera sucinta en estas líneas.

En primer lugar, creo que cabe reseñar que la capacidad de supervivencia de Pedro Sánchez ha superado todos los registros conocidos. Hay que recordar que hace unos meses luchaba por evitar una más que previsible victoria por mayoría absoluta de las derechas extremas en las elecciones. Lo logró contra todo pronóstico, y cuando gran parte de los analistas preveían la inevitabilidad de una repetición electoral, ha conseguido alzarse con la presidencia gracias a los votos de alguna fuerza política que hasta ahora había mostrado una hostilidad más que evidente hacia cualquier acuerdo con el gobierno de España. Ahora podemos pensar que la legislatura nace con dificultades, que caminará por senderos sinuosos y que puede verse abortada en cualquier momento, pero creo que lo más honesto es dejar de realizar pronósticos negativos sobre la capacidad de Sánchez para mantenerse en el poder. Sigue leyendo

Protestas, investidura y hemeroteca

Juanjo Cáceres

Muchos miles de personas tomaron el centro de Madrid durante el fin de semana en un acto de protesta contra el Ejecutivo. Según los promotores del acto, un millón y medio; según la Delegación del Gobierno, 166.000. Nos encontramos en junio de 2005, en una manifestación en la que familias, obispos y relevantes dirigentes del PP rechazan la aprobación de la ley homosexual. “Queremos que el matrimonio sea lo que ha sido siempre y lo que es en todo el mundo, en todo, salvo en dos países”, asegura el día anterior Mariano Rajoy, cuando aún faltan cinco años para que se convierta en presidente del gobierno.

Fueron tiempos convulsos. Días de protestas que vinieron precedidos un año antes por la inesperada victoria en las urnas de José Luis Rodríguez Zapatero, en unas elecciones celebradas tres días después de los atentados de los trenes de Atocha. Aquellos atentados propiciaron importantísimas movilizaciones en protesta por la autoría difundida por el gobierno en funciones de José María Aznar, así como las célebres palabras de Alfredo Pérez Rubalcaba en el día de reflexión: “Los españoles se merecen un gobierno que no les mienta”. No fueron esas unas movilizaciones inéditas, excepto por las terribles circunstancias en que se produjeron, sino que tuvieron como antesala el intenso ciclo de manifestaciones contra la invasión de Irak del año 2003. Sigue leyendo

La bandera recortada

Carlos Hidalgo

Dentro de las manifestaciones diarias que se producen ante las sedes del PSOE, vemos a manifestantes próximos a Vox exhibiendo banderas de España con el escudo recortado, algo que me intrigó bastante. Según los testimonios de ellos mismos, lucen de esa guisa la insignia nacional porque de esa manera quieren manifestar su rechazo al “Régimen del 78”, expresión que odio, pero que parece que ha llegado para quedarse desde que la usaran tan alegremente los adanistas de Podemos.

Investigando un poco más, parece que se inspiraron en las protestas de algunos países que estuvieron bajo la órbita de la Unión Soviética, en los que se recortaba el escudo comunista de las enseñas nacionales, lo cual me ha sumido en bastante estupefacción al aplicarse en nuestro caso, pues el escudo llamado “constitucional” (aunque la Constitución no da ninguna instrucción de qué escudo debe aparecer en la bandera) es el mismo que se lleva usando casi desde los tiempos de Isabel II, con mínimas variaciones. Hasta en el breve reinado de Amadeo de Saboya el escudo se mantuvo intacto, sustituyendo a las flores de lis de los Borbones por la cruz de la Casa de Saboya. Y en la Primera República el escudo se mantuvo, pero sin coronas y en la Segunda también, pero sustituyendo a la corona real por una corona encastillada, representando a la soberanía del pueblo. Sigue leyendo

Mano de Cerdán

Arthur Mulligan

Los psicodramas sencillos y prolongados que tanto gustan a Sánchez le permiten enviar al campo de batalla a personajes duros, forjados en el partido desde muy jóvenes, y crecer en el ascensor de las jefaturas obteniendo a cambio los privilegios del poder y por lo general careciendo de ideas propias.

Tal vez porque aprendió en alguna colección de vidas ejemplares de los dirigentes históricos, a Sánchez le impresionó el papel de los secretarios de organización en la resolución de las crisis de liderazgo, al qué se debían, y profundizó también en el estudio de las guardias pretorianas en Roma.

A sus conclusiones debemos las figuras de José Luis Ábalos, Adriana Lastra y Santos Cerdán. Sus mandatos son por lo general breves para que en la organización no de tiempo a fraguarse alianzas contra él. Sigue leyendo