Hablar lo justo

Barañain

Cuando Standard & Poor´s dio la última estocada, rebajando la calificación de la deuda de varios países, España entre ellos, la reacción fue en todos inmediata. Desde Merkel a Sarkozy, pasando por la propia Comisión Europea o el BCE, se criticó la actuación de la agencia y se tomó el dato como estímulo para escenificar nuevas decisiones o para solemnizar la importancia de las que ya se habían adoptado. ¿En todos? No, en esta pequeña aldea irreductible, ni el presidente del gobierno ni sus ministros de economía y de hacienda consideraron preciso cambiar el gesto. Ni una declaración formal, ni un aspaviento, ni, menos aún, algo que pudiera sonar a reunión de gabinete de crisis.

Después de haber criticado  durante meses que se actuara “al dictado de Europa” y al ritmo marcado por la exigencia de los mercados, toca ahora tirar de la chulería nacional, que ser español es, ya se sabe, una cosa muy seria: “No necesitamos que nadie nos diga lo que hay que hacer (…) el gobierno que presido lo sabe perfectamente”  ha proclamado Rajoy. (“Perfectamente”: ese énfasis al que nuestros políticos no saben resistirse y que les pierde).

Sigue leyendo

La cuarentena

Barañain

“¿Dónde está Rajoy?” La pregunta ha recorrido casi toda la prensa nacional, ha rebotado en los medios europeos  (BBC,  Le Monde, Financial Times,…) y está siendo motivo de chanza en las redes sociales. Incluso en la prensa amiga: en El Mundo, un humorista disfrazaba  en su viñeta a Rajoy de Wally,  el personaje del jersey de rayas rojas y gorro con borla que había que localizar entre montones de gentes y animales en todas las partes del mundo.

Mariano Rajoy – ¿se acuerdan de él? – es la persona que encabeza el gobierno de España tras la victoria electoral del PP, el gobierno que ha empezado a tomar determinadas medidas frente a la crisis -llámenlas “ajustes”, “recortes”, “tijeretazo”, “limitación temporal”, o como prefieran-, incluidas algunas que  rechazó rotundamente  durante su etapa como líder de la oposición y aún en la misma campaña electoral. Es esa persona que reprochaba con vehemencia a su antecesor que no diera suficientes explicaciones a los españoles sobre la gravedad de la crisis y sobre sus políticas frente a ella.

Sigue leyendo

292.000 razones para aguantar

Barañain

¿Era una inocentada lo del sueldo del rey Juan Carlos que ha divulgado ayer la Casa Real? ¿O la inocentada era el pudor con que la cifra se trataba en los medios? Una ojeada rápida a las versiones digitales de los principales diarios españoles -no sé si la cosa habrá cambiado en las versiones impresas de hoy-, permitía descubrir lo atareados que algunos deben haber estado en las últimas horas para poder ofrecernos tranquilizadoras comparaciones entre  el coste de nuestra monarquía y el de las otras del entorno – “¡la más barata, oiga!”-,  o para precisar que a cada español le supone  apenas 19 céntimos de euro el sostenimiento de la institución (“un presupuesto menor que el del Celta de Vigo o que el del plan Renove de motos”, aseguran los entusiastas monárquicos de ABC). Y, por supuesto,  para alabar el  ejercicio de transparencia, ¡qué menos!, que ha supuesto revelar a los contribuyentes el desglose de los sueldos “reales”.

Sigue leyendo

De Valencia a Chicago: un problema, dos actitudes

Barañain

Cuando cogía el avión que me llevaría de visita turística a Chicago la prensa española se hacía eco del inicio del juicio a  Camps. Al llegar a esa magnífica ciudad, capital del estado de Illinois, allí -y en todo el país-, era noticia de portada la condena a catorce años de reclusión, por varios delitos de corrupción, del exgobernador del  estado Rod Blagojevich. ¿En todas partes cuecen habas? Esa continuidad es sólo aparente; no puede  ser más diferente el enfoque del problema a uno y otro lado del atlántico.

Blagojevich, demócrata, fue arrestado en 2008, pocas semanas después de la victoria electoral de  Obama. Aunque el exgobernador fue imputado por 17  delitos (la mayoría referidos a fraude electrónico, extorsión y soborno) el cargo  principal, el que dio notoriedad al asunto,  fue que trató de lucrarse con la adjudicación del escaño en el Senado que el nuevo presidente  dejó libre al tomar posesión de su puesto en la Casa Blanca, aprovechando en beneficio propio su prerrogativa para designar a la persona sustituta. La imputación provocó  su destitución por parte de la Cámara de Representantes de Illinois y su retirada como senador del estado ya en 2009. El juicio se celebró el pasado mes de junio -mejor obviamos las comparaciones con la “celeridad” de la justicia y la política en España, a la hora de depurar las responsabilidades-, y ahora se conocía la sentencia. Como el caso estalló recién iniciado su mandato, no tuvo repercusión sobre la imagen popular de Obama aunque  se suscitaron algunas dudas sobre el conocimiento que la Casa Blanca tenía de lo que estaba sucediendo en Chicago. 

Sigue leyendo

Silencio: el líder medita

Barañain

No han transcurrido  en realidad ni dos semanas desde la fecha de su victoria electoral pero, ya sea por  lo apabullante que resultó o porque se esperaba desde muchos meses antes, lo cierto es que parece ya muy lejana la noche en la que los españoles vimos dar un saltito de alegría a Mariano Rajoy en la sede del PP. Que fue, creo, la última vez en que le vimos y escuchamos, dirigiéndose a la ciudadanía que lo iba a convertir – a la tercera la vencida-, en presidente del gobierno.

Desde entonces, silencio. No se ha conseguido escuchar de su boca una palabra que de pista alguna sobre sus planes para el gobierno. Se lo está pensando mucho. Dicen en el PP que, encerrado en su despacho, no ha parado de trabajar empapándose de cifras económicas como si estuviera preparando de nuevo,  en plan intensivo, la oposición para registrador de la propiedad.

Sigue leyendo

Ni concretar errores, ni asumir responsabilidades

Barañain

El comité federal del PSOE se ha reunido para encarar la nueva etapa que se abre tras la debacle electoral. Para quien esperara un análisis de las causas de la derrota el resultado habrá sido decepcionante. Para quien confiara en que el máximo órgano, entre congresos, del partido socialista alumbrara el inicio de su renovación, el resultado no podrá haber sido más preocupante.

Zapatero resumió -adecuadamente-, las vicisitudes de la segunda legislatura, marcada absolutamente por la crisis y reconoció errores en la gestión de la crisis y en la comunicación de la misma. ¿Pero, realmente, reconoció errores? ¿Qué errores? Este es uno de los más típicos recursos de  nuestros dirigentes políticos -al margen  de su tendencia-, cuando las cosas no salen bien. Decir que se reconocen errores pero, por si acaso, no explicitar cuales son, no concretarlos.  Y es que enunciar los fallos da pistas a los discrepantes  para ahondar en la crítica.  Y esa contención es compartida por el auditorio, en este caso los dirigentes del PSOE, que no quieren verse desbordados: se trata de aparecer humildes ante la derrota pero conservando el control de las riendas.

Sigue leyendo

Tiempos difíciles

Barañain 

EL FRACASO DE LA POLITICA 

Se ha confirmado lo que se preveía (aunque no se adivinara el tamaño de la debacle). Y desde mucho antes de que se iniciara la campaña electoral. Desde el inicio de la crisis, hemos asistido al castigo de los electores  de cada país al gobierno de turno. Tanto si este era conservador como si era progresista. Daba igual. Se ha cambiado a los gobiernos no en base a un proyecto diferente para encarar la crisis, sino como si al hacerlo así se intentara espantar algún maleficio. Cambiar por cambiar, a ver si así la cosa funciona mejor. Como si los éxitos políticos dependieran de una mayor o menor habilidad o de la suerte de tal o cual líder. La alternancia es esencial a la democracia pero ahora parece haberse convertido en un fin en sí misma, algo desprovisto de cualquier contenido político.  Donde cabría esperar cálculo racional sobre ventajas e inconvenientes o  debate entre visiones ideológicas contrapuestas, ahora se impone una especie de pensamiento mágico. No es de extrañar que algunos partidos ni siquiera se esfuercen en presentar un programa concreto para convencer. El electorado -o una parte sustancial- no está esperando ser convencido.

Sigue leyendo

El PSOE, sin relato propio

Barañain

Hace tres meses, planteaba en este Debate Callejero la cuestión de qué podría haber pasado aquí­ si en mayo del año pasado (Zapatero) no hubiera aceptado hacer los recortes y reformas que se le exigieron y cuestionaba la contradicción entre las crí­ticas reiteradas al Presidente de Gobierno por su supuesta pasividad contra la crisis y por su exceso de celo en la aplicación de las medidas de ajuste (http://www.debatecallejero.com/?p=3836).

A partir de esa reflexión  -que vení­a a cuento del desastre griego, que tal vez debiera habernos servido como referencia para analizar retrospectivamente la política seguida en España-, cuestionaba el cierre en falso que el PSOE habí­a hecho al no discutir esa polí­tica o sus supuestas alternativas, nunca explicitadas del todo. El PSOE había zanjado de malas maneras la cuestión del postzapaterismo,  eludiendo cualquier debate serio sobre la crisis y sus remedios, descartando las elecciones primarias y optando por la veteraní­a de Rubalcaba como garantía para evitar el desastre que se presagiaba.

Sigue leyendo

Primavera árabe: el árbol y las nueces

Barañain

El fin del régimen de Gadafi y la celebración de elecciones en Túnez son un buen pretexto para hacer balance –siquiera provisional- de la llamada “primavera árabe” y  para sacar algunas conclusiones de lo que está ocurriendo. De entrada, hay que reconocer que la caída de tres veteranos dictadores (en Túnez, Egipto y Libia) es ya un balance muy positivo, inimaginable hace apenas unos meses. Pero, aunque sea prematuro cualquier juicio crítico,  no puede ocultarse una cierta inquietud –y quizá decepción-, por el cariz que las cosas van tomando en los distintos países afectados, y su distancia respecto a la imagen que se proyectaba al comienzo de la revuelta. 

 Quizá lo que haya que reconsiderar sean nuestras expectativas, a partir de una percepción más realista sobre los agentes del cambio. En Occidente parece haber amainado el entusiasmo con que se recibió una movilización popular –sin precedentes desde luego-, liderada supuestamente por una generación de jóvenes instruidos pero sin futuro que,  ajena al islamismo militante y armada sólo de sus móviles y redes sociales, deseaba  alcanzar una mínima modernidad para  sus atávicas sociedades. Esa era al menos la imagen dominante en esa especie de sociología árabe de urgencia que machaconamente se nos transmitió.

Sigue leyendo

Misiles en Rota

Barañain

Cuando preguntaron al candidato Rubalcaba por su opinión sobre la intención del gobierno de Zapatero de adherirse al proyecto del “escudo antimisiles”, contestó con una evasiva, manifestando así su distanciamiento de la misma. Un guiño del candidato a un sector de la ciudadanía de izquierda que estos días ha puesto el grito en el cielo por esa iniciativa.

Ya con la boca pequeña -una vez escenificado su guiño-, el candidato no ha dejado de reconocer que el asunto llevaba meses trabajándose, por lo que difícilmente podía ser él mismo ajeno al proyecto. Pero con las encuestas tan adversas, no era cosa de hacer pedagogía. El viejo profesional de la política optaba por dejarse llevar por esa corriente que, a las primeras de cambio, muestra su perfil “antimilitarista” y “antiamericano”.  Incluso cuando el asunto a debate -como en este caso-, no ofrece demasiado motivo para la escandalera.

Sigue leyendo