Aspectos de la justicia

Ricardo Parellada 

Las leyes y prestaciones sociales que ofrece el Estado obedecen, en términos generales, a razones de justicia. Pero al tratarse de medidas de diverso género, las consideraciones implicadas en su justificación obedecen a nociones o matizaciones diversas de lo que es la justicia. Lo que no parece discutible es que las medidas sociales de los Estados modernos no se encuentran motivadas por la caridad. De hecho, uno de los argumentos más recurrentes a su favor es la apelación a la evidencia de que se trata de hacer justicia, no de concesiones caritativas. El espacio que parece dejar libre la justicia lo llenan la solidaridad o la benevolencia, pues la caridad da grima.

El objetivo de este artículo es señalar la complejidad de elementos que intervienen en las consideraciones de justicia; no, desde luego, analizarlos todos. Y, en segundo lugar, apuntar la necesidad de tener en cuenta esta complejidad a la hora de abordar algunos asuntos concretos, como la Ley de Dependencia aprobada recientemente en España o la asignación de recursos del Estado a paliar problemas generados mediante conductas voluntarias.

 Puede ser útil traer a colación una escala de medidas o situaciones que parece fácil de ordenar por su injusticia decreciente aun sin pararse a darle vueltas a qué llamar justo o injusto. Está inspirada con variaciones en Thomas Pogge (La pobreza en el mundo y los derechos humanos, cap. 1): (1) la ley prescribe administrar veneno (o gases tóxicos) a un determinado grupo; (2) la ley prohíbe que un grupo acceda a determinados alimentos esenciales; (3) la ley no prohíbe, pero un boicot social explícito impide, que un grupo pueda cubrir sus necesidades básicas; (4) un determinado grupo no puede cubrir sus necesidades básicas por razones económicas o sociales estructurales; (5) un determinado grupo no puede cubrir necesidades específicas suyas por razones genéticas, de nacimiento, edad etc.; (6) un determinado grupo no puede cubrir necesidades específicas suyas generadas por su conducta voluntaria. Sigue leyendo

Indignidad

Aitor Riveiro

No soy un apasionado de la vela (ese deporte) y confieso que la única vez que le he prestado algo de atención fue durante la pasada edición de la Copa del América, celebrada en Valencia. Recuerdo especialmente una regata en la que uno de los barcos llevaba una considerable ventaja al segundo en discordia y éste se revolvía de un lado a otro con la vana intención de coger una milagrosa corriente de viento que le llevara hasta la victoria.

Estamos ya más que acostumbrados a que la nave de la derecha española sufra de vez en cuando un de esos bandazo que buscan un triunfo ‘in extremis’; pese a que su cabeza sabe que todo está perdido, que los errores cometidos desde el pistoletazo de salida son ya incorregibles y que los daños sufridos por una regata plagada de desaciertos son irreparables, el capitán del barco no ceja en su empeño y grita a diestra y siniestra órdenes contradictorias que descolocan a la tripulación.

El problema de la derecha es que no saben quién es el capitán, muchos creen serlo y otros tantos confían en que lo serán.

Ayer, uno de esos capitanes que creen serlo tocó a rebato y dio orden de arriar las velas y girar todo a babor con la esperanza de que Eolo empuje su cascarón, si no a la victoria, por lo menos a una derrota asumible. Pedro J. se quitó el traje de conspirador salva patrias y se puso el de centrista moderado de-los-de-toda-la-vida.

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Cuando Chávez se enamoró de mí…

Erika Fontalvo Galofre

Todo parece indicar que Hugo Chávez puso sus ojos en una mujer colombiana. Se trata de la presentadora de las noticias del Canal Caracol Erika Fontalvo. La periodista conoció a Chávez en un viaje que hizo a Venezuela cuando apenas empezaba a hacer campaña presidencial y al parecer desde entonces se fijó en ella. Pero cuando realmente dio el primer paso fue al poco tiempo de su posesión, durante una cumbre que Erika fue a cubrir. El mandatario venezolano le preguntó a su homólogo Andrés Pastrana quién era esa periodista. Desde entonces siempre que en el vecino país hay uno de esos eventos y se encuentran él la saluda muy afectuosamente y se muestra interesado en ella. Incluso, cuando ha habido temas difí­ciles que Chávez se muestra reacio a contestar, los periodistas venezolanos le piden a ella que haga las preguntas. «Qué más haría que contestarte a ti», dice el presidente y luego le responde. Y ahora que Chávez se separa de su esposa, Marisabel Rodriguez, seguramente podrá mirar más libremente.

Esta revelación que podría convertirme, de la noche a la mañana, en la nueva fuente de inspiración del seudo-programa familiar «Aquí­ hay Tomate», que me dedicarí­a horas y horas de concienzudos análisis y exhaustivas investigaciones, fue publicado en Semana, la revista de información general más importante de Colombia, el 22 de julio de 2002 (http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=64440).Un inofensivo comentario que, siendo fiel a la realidad, estuvo a punto de cambiar mi vida. No cabe duda, mi destino habrí­a sido otro si hubiera seguido esa senda bolivariana que apuntaba a convertirme, en pleno siglo XXI, en la versión mulata de Manuelita Sáenz, el gran amor del Libertador Simón Bolivar.

 
La verdad, no habrí­a sido un mal negocio: Caracas no es Madrid pero también tiene lo suyo y yo, en vez de ser una inmigrante a la que «hay que aniquilar», a juicio de cualquier aprendiz de fascista autóctono, serí­a la Primera Dama más joven de la región. Vamos, la Letizia venezolana, bueno colombiana, que para el caso da igual porque venimos del mismo padre, de Simón, que no de Colón, que eso quede claro. Oye, visto lo visto suena muy atractivo!
 
Por un lado, tendrí
a residencia garantizada en el Palacio de Miraflores en pleno centro de Caracas. Que es un buen vividero; yo lo conozco y está muy bien. Habrí­a que cambiar un par de cositas de la decoración pero eso no me preocuparse porque plata es lo que hay y como a Hugo Rafael le gusta botarla en cualquier tonterí­a distinta a resolver la profunda crisis de inequidad e injusticia social que mantiene en la pobreza a millones de venezolanos, ¡pues yo encantada! Así­ las cosas, no tendrí­a que pensar, como lo hago ahora, dónde carajo voy a vivir el próximo año o los siguientes ante la falta de oportunidades laborales que aquí­ padezco, uy, se me escapó. Ese tema, el de la vivienda, perdón que me disperso mucho, estarí­a más que resuelto con el talante democrático que caracteriza a Chávez: a partir del 2 de diciembre podríamos quedarnos de manera indefinida gracias a esa adorable reforma constitucional que será votada ese dí­a y que le permitirí­a ser reelegido para siempre. Tan majo…

Trabajo tendría en lo que quisiera, que para eso en los Últimos áños, Venezuela ha sido modelo de pluralismo informativo y de libertad de expresión en todo lo relacionado con medios de comunicación en América Latina. Serí­a dueña y señora de Telesur, de la Televisora Venezolana Social, el ente que surgió tras el aberrante cierre de Radio Caracas Televisión, o podrí­a convertirme en la presentadora oficial de los interminables espacios dominicales mejor conocidos como Aló Presidente.

Ganaría el salario que me corresponderí­a por mis capacidades personales, o no. Al fin y al cabo, estarí­a, como miles de personas en Venezuela, enchufada por mi cercaní­a con Hugo Rafael y bastaría con que apoyara ese embeleco de revolución bolivariana para ganar indulgencias y ascender en la escala social, económica y polí­tica de un paí­s donde las autoridades desprecian y hasta persiguen la opinión contraria. Amordazar al opositor en vez de debatir, que mejor así­, que no hay tiempo para ocuparse de esos que no tienen la grandeza de entender el liderazgo histórico del coronel golpista.

Claro que con esa oposición tan coherente en Venezuela … ¡Que Dios nos coja confesados! En fin, yo de qué me preocupo, estando en la cúspide del poder, ¿por qué ocuparme de los problemas de desempleo, inseguridad y hasta hambre fí­sica de la mayorí­a?
 
Yo, vestida con modelitos de color rojo, el de la revolución, para hacer juego con  el monocromático vestuario de Hugo Rafael, y claro, ataviada con boina para mayor sex appeal, acumularía millas sin fin viajando en el puente aéreo Caracas – La Habana por lo menos una vez al mes. Castro serí­a el faro, luz y guía de la pareja y el Che Guevara, inspirador oficial del romance. Juntos diseñaríamos estrategias para fortalecer la democracia de nuestros pueblos y generaríamos espacios de participación ciudadana para que los ciudadanos puedan votar con libertad en pleno ejercicio de sus derechos políticos sobre la base de un socialismo revolucionario único en el mundo. Es decir, poco más o menos como lo que hoy se hace. Seríamos invencibles y ni siquiera el diablo de Bush podrí­a contra nosotros, contra el capitalismo ni un paso atrás… ¡Patria, socialismo o muerte!
 
Por las noches, y recreando la elegancia y el glamour de Letizia, acompañarí­a al gobernante a las cenas con esos reconocidos defensores del estado de derecho con los que suele reunirse Hugo Rafael, entre ellos el presidente de Irán, í­ntimo, íntimo de la familia. Para no ofender la sensibilidad democrática y libertaria del comensal, me cubriría la melena con un casto pañuelo, eso sí­, por supuesto de color rojo. ¿Qué más se puede pedir?.
 
Eso sí­, sacaríamos a España y a ese pesao del Rey de nuestra lista de amigos porque atreverse a mandar a callar a quien es tan comedido para expresarse, es todo un despropósito. Qué grave error cometió el señor mataosos al enfrentar al líder mesiánico más inquebrantable de los tiempos modernos: está garantizado que no habrá poder humano que calle al dolido Hugo Rafael, que se marchó de Chile con el rabo entre las patas, perdón, quise decir piernas, y más  envenenado que nunca, llevado de los mil demonios.
 
Ahora esta respirando por la herida, ataca y seguirá rabiando por tiempo indefinido porque lo suyo es eso, cuestionar lo incuestionable, amenazar y, sin temblarle la mano rayar una vez más en la ilegalidad para salirse con la suya y, por qué no, por ejemplo, revisar los contratos de las empresas españolas. Que este clavo se lo saca de la profundidad más oscura de su alma, yo lo conozco y les garantizo que esto no se queda así­.
 
Ese hombre vengativo y rencoroso, ese ser que no tiene escrúpulos y no conoce lí­mites a la hora de hacer su voluntad y de convertir en verdad única y absoluta la mentira más grande, es el que me hací­a ojitos hace tantos años. Ha cambiado, pero no para bien. Hugo Rafael se ha convertido en un individuo cada vez más poderoso con todo el peligro que eso supone. Nadie podrí­a aventurarse a señalar el final de su era, tal vez el 2021, como él mismo ha anunciado, y lo que es peor, no creo que exista el analista capaz de establecer las nefastas consecuencias que su interminable gobierno, aun democrático duélale a quien le duela, dejará en la estructura social, polí­tica y económica de su paí­s.
 
Tras cansarme de ir a Venezuela entre 1999 y 2005, fui testigo de la fractura, a mi juicio irrecuperable, de la sociedad de esa nación. Vaticino lo peor y creo que me estoy quedando corta. Queda bastante y no hay que perder la capacidad de asombro. Chávez, el mismo que yo seducí­a con mis preguntas en ruedas de prensa, es uno de esos sujetos que tienen la increí­ble cualidad, talento o aptitud, llámenlo como quieran, de reinventarse una y otra vez sin temor a repetir sus mismos errores y a profundizarlos hasta dejarlos sin reversa.

Hoy vivo en un paí­s en el que no me siento, del todo, adaptada ni acogida, no tengo trabajo estable ni futuro garantizado, pero estoy convencida de que mi trayectoria como Manuelita Sáez hubiera estado condenada al fracaso. El poder para mí­ nunca ha resultado atractivo.
 
Lo único que lamento de esa fallida etapa de mi vida fue mi incapacidad para ayudar a las familias de muchos secuestrados colombianos que pensaban que a través de mi supuesta cercaní­a con Chávez habí­a una posibilidad de convencerle de que mediara ante las FARC a favor de sus seres queridos. Hoy, cuando Hugo Rafael es facilitador autorizado de ese proceso, aún no me siento convencida de sus posibilidades de llevarlo a feliz término. No tengo tan claros los vínculos que le atribuyen con las FARC, pero esa es otra historia.

Aznar y su nueva bonhomía

Millán Gómez

La reacción del presidente Zapatero y el Rey Juan Carlos ante las interrupciones de Hugo Chávez, presidente de Venezuela, en la última Cumbre Iberoamericana celebrada en Santiago de Chile representa la respuesta ejemplar que debe dar un presidente de un Gobierno y el Rey de un país como España. La actitud de un gobernante elegido por su pueblo pero con actitudes más propias de un régimen dictatorial que de un sistema democrático como la adoptada por Chávez no deja otra opción que llamarlo a filas y darle un toque de atención. Pero ni por esas.

En primer lugar, Zapatero, con una paciencia ilimitada y demostrando talante, pidió en innumerables ocasiones al presidente venezolano que dejase hablar, que respetase al adversario político por muy alejado que esté de su adscripción política y que no cayese en la descalificación. La imagen del Gobierno de España en esta cumbre no puede ser mejor. El líder del ejecutivo dejó alto el pabellón español demostrando que el Gobierno de España defiende la democracia y las citas internacionales como un foro donde exponer ideas, en muchos casos opuestas, pero desde el máximo respeto y tolerancia. Al contrario que el populista Chávez.

Por su parte, el Rey defendió la imagen de España en política exterior al no aceptar que se insultase a un antiguo presidente del Gobierno de España que fue elegido por el pueblo y que, por ende, merece el máximo de los respetos, estemos o no de acuerdo con sus planteamientos. Que va a ser que no.

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Corrupción, ¿dónde no?

Ignacio Sánchez-Cuenca

Esta semana han salido a relucir dos casos de corrupción distintos que arrojan algo de luz sobre el funcionamiento de la política y la sociedad en España. Por un lado, se ha descubierto una red de extorsión en el Ayuntamiento de Madrid. La mayoría de los medios se ha apresurado a aislar a Gallardón y al PP del caso. Justo lo contrario de lo que suelen hacer ante cualquier sospecha de comportamiento ilícito por parte de dirigentes del PSOE. Realmente llama la atención la prisa que se han dado en diagnosticar la falta de implicación del PP y de Gallardón en este asunto.

Sin embargo, resulta difícil de creer que una red como la que existía en el Ayuntamiento pudiera existir sin el conocimiento de los responsables políticos. En más de una ocasión he escuchado historias estos últimos años sobre los métodos mafiosos de los funcionarios municipales en el caso de las licencias de bares y locales. En concreto, ya me habían contado cómo esos funcionarios, recurriendo a la práctica tan carpetovetónica de retorcer reglamentos administrativos extremadamente prolijos, conseguían actuar con total arbitrariedad a la hora de repartir licencias.

Suponer que nada de eso había llegado a oídos del Alcalde o de miembros de su gobierno municipal es sencillamente absurdo. La reacción de Gallardón ha sido de sorpresa e incredulidad, haciendo las delicias de la prensa que considera que se trata de una persona honrada y bien preparada.

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Nuestro Annus Horribilis

Barañain

Y ahora la primogénita se separa. Eramos pocos y parió la abuela;  perdónenme el exabrupto plebeyo, pero eso es lo que debió pasar por la augusta cabeza de S. M. don Juan Carlos  cuando se vio abocado a revelar lo que, por intuído o sabido,  amenazaba con ser pasto de la telebasura y las revistas del corazón.

El anuncio de la primera separación  -digase “cese temporal de la convivencia”-, en nuestra familia Real ha sido, por ahora, el último episodio de un año particularmente fastidioso para el monarca. Y don Juan Carlos empieza a mostrar una cierta “fatiga de materiales”.

La de este último año ha sido una racha en la que se han entremezclado reproches, digamos, costumbristras, con andanadas de cariz eminentemente político. Por un lado, desde polémicas por su sueldo y los gastos de la Casa Real, a chismes sobre malas compañías, pasando por el  eco de costumbres poco edificantes (¡aquella historia de la cacería rusa del oso borracho!). Por otro, desde la tormenta desatada por el procesamiento de los humoristas de “El Jueves” hasta el enfrentamiento con el venezolano Chávez, pasando por la campaña tontita de la quema de retratos y la persistente descalificación por parte del radiopredicador favorito de la derecha española.

Si los avatares “domésticos” sólo alimentaban un chismorreo popular sin mayor trascendencia, los otros sucesos tenían una carga  potencialmente desestabilizadora para la institución. Pero, en cualquier caso,  unos y otros revelaban que algo está cambiando en la relación de la institución monárquica con la sociedad española. La Casa Real ha dejado de ser esa referencia amable y a la vez anodina para pasar a ser protagonista, muy a su pesar, del debate político. Se trata de un cambio probablemente irreversible y con unas consecuencias que aún no somos capaces de calibrar de todo.

Porque, hasta muy recientemente, la Familia Real y en particular la figura de Juan Carlos han estado protegidas de la crítica política y la maledicencia popular. Convengamos que para un país como el nuestro, tan dado a la chirigota, el chiste cruel y el cotilleo, el trato recibido por la familia Borbón ha sido mayormente muy discreto, predominando una mezcla de respeto reverencial con reconocimiento por los servicios prestados.

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Intolerancia total con los intolerantes

Mimo Titos

Uno piensa que vivimos en una Democracia Social y de Derecho como reza la Constitución. Y que las cosas funcionan razonablemente bien, incluidos los remedios que el ordenamiento jurídico arbitra para corregir los abusos del sistema y las violaciones de la ley. Pero no parece ser así o por lo menos no es así para todo el mundo.

Nuestra democracia es garantista, lo cual es muy razonable porque obliga a las autoridades a esmerarse a la hora de acusar a cualquier ciudadano de cualquier delito. Y brinda generosas posibilidades de defensa a cualquier presunto delincuente. No quiero poner nada de esto en duda.

Lo que sí quiero hacer es acusar a nuestra Democracia de negligencia por omisión y acusar a nuestra sociedad – yo incluido – de pasividad ante el terror. Y no estoy hablando del terrorismo de ETA, no.

Hace unos años, el secuestro y asesinato de Miguel Angel Blanco despertó a la narcotizada sociedad vasca y española frente al horror de ETA. La sociedad se plantó y dijo no a los violentos, a los terroristas y a sus cómplices, animando a los poderes públicos a imponer el imperio de la ley con mayor vigor y eficacia. Esa actitud ha sido determinante para que ETA se encuentre hoy en una situación de máxima debilidad, con una pobreza de medios materiales, económicos y humanos sin parangón en su demasiada larga historia. Sus apoyos sociales también han disminuido drásticamente, en parte por la ofensiva jurídica que ha privado del disfraz de legalidad bajo el que se escondían batasunos, askatasuneros, Erriko-taberneros y soplones que pasaban por periodistas. Se iba a acabar el mundo, nos decían los más temerosos; el Estado de Derecho quedará herido de muerte, añadían los más puristas.

Pero no, lo que hicimos fue poner nuestra democracia al nivel de la alemana, privando de legalidad a los anti sistema, a los que se beneficiaban de la democracia para acabar con ella y, por el camino, con unos cuantos demócratas.

A continuación, varios Gobiernos se vieron forzados a reforzar las medidas para hacer frente a la oleada de violencia doméstica, de mujeres asesinadas a manos de sus parejas, incapaces de soportar sus decisiones independientes. La alarma social fue tal que en al menos una ocasión se reformó la ley antes de que la anterior reforma hubiera llegado a entrar en vigor. Y sí, la ley tal y como está hoy es discriminatoria contra el hombre. Y sí, se presta a abusos por parte de una mujer que quisiera hacer una denuncia malévola contra su cónyuge y esté dispuesta a autolesionarse para provocar su arresto inmediato. Pero la democracia no se ha tambaleado. Los crímenes domésticos siguen teniendo lugar pero al menos ahora hay juzgados y comisarías específicas que se ocupan de imponer y hacer respetar órdenes de alejamiento y otras medidas destinadas a proteger a las agredidas.

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Amigos, enemigos e intereses

Jelloun 

Los episodios –bien distintos entre sí -, del rechazo marroquí a la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla,  la retención en Chad de una tripulación española o el rifirrafe con Hugo Chávez en la Cumbre Iberoamericana, han servido para poner en primer plano la política exterior del gobierno.  

La apuesta por la paz y la resolución de los conflictos mediante el diálogo y desde el respeto al derecho internacional, la defensa del multilateralismo, la promoción de la ayuda al desarrollo y la cooperación, la vuelta al proyecto europeo, el restablecimiento de las políticas específicas en áreas sensibles a los intereses españoles como Iberoamérica y el Magreb han sido, como es bien sabido, algunas de las líneas maestras que han caracterizado la política exterior del gobierno español en esta legislatura en consonancia con el programa con el que el PSOE concurrió a las últimas elecciones generales.

Creo que, de todas las políticas desarrolladas por el ejecutivo a lo largo de la legislatura es esta una de las que más claramente puede decirse que ha seguido al pie de la letra el programa comprometido con los españoles. Y, a mi juicio,  con un balance bastante positivo. No oculto que, por ello, tengo a Moratinos entre mis favoritos del gobierno de Zapatero.

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Hoy hace un año. ¡Feliz cumpleaños!

TODOS LOS ARTICULISTAS DE DEBATE CALLEJERO

(A) Verlitas
Soy periodista, me rindo, adiós.
Partíamos de la casi nada y, progresando hacia atrás como los cangrejos, un año después nos encontramos inmersos en el cero absoluto, nos hemos tirado trescientos sesenta y cinco días, que se dice pronto, tratando de que Rosa de España, Alcaraz, Rajoy, PJ, Gotzone, la Sansebastiana, Buesa, Acebes, Ansar, Federico y otras calañas volvieran al redil y nada, todo el rato estuvimos haciéndoles la silla de la reina a modo de estribo para que hicieran pie y bajaran del monte, y tampoco, cada vez se encaramaban más los jodíos, comportaos, sois mayores, haceos hombres de provecho, les gritábamos, y como quien oye llover Ansar anda por los platós cantando su money, money, money y soñando montañas nevadas y desiertos cercanos o más propiamente cantando montañas nevadas y soñando money, money, money, reconoced conmigo, amados compinches callejeros, que hemos fracasado, empezábamos a olvidándonos del trío de las Azores y se nos encampanó el trío de los horrores, a saber, Rajoy, Acebes y Zaplana, tres personas distintas y un sólo cavernícola verdadero, sin embargo mientras la Sansebastiana abandonaba el plató echando sapos por la boca de pitimini los cráneos privilegiados de este DC navegaban por los cerros de Úbeda discutiendo sobre el sexo de los ángeles y fatigándonos con sesudos artículos que a vista de pájaro semejan tabla de logaritmos o cuaderno de matemáticas o…, o y yo qué me sé, tal es la cantidad de ecuaciones de segundo grado y estadísticas que derrochan en el folio que uno, pobre de mí, se mete, acojonado, bajo la mesa, y para desengrasar se pone a leer el Ulises, de Joyce, unas veces, otras es el Sobre la Esencia, de Zubiri, reparen los cráneos privilegiados que al gentío le interesa el precio del café no los logaritmos, estos cráneos tan privilegiados, ignorantes de que Ortega haya dejado escrito que o se hace literatura o se hace periodismo o se calla uno, no aprobarían el examen del tengo una pregunta para usted, señor presidente, como no lo aprobó ZP al abrumarnos y confundirnos con números y raíces cuadradas, y, claro, en tanto que naufragábamos por un mar de ecuaciones y raíces cuadradas la irrespetuosa Sansebastiana se nos escapaba viva y de la mano de doña Espe la tenemos implorando respeto para el incendiario Losantos por orden de la sacrosanta libertad de expresión, ésa es otra, la libertad de expresión, el periodismo, la madre que lo parió, los periodistas, qué asco, con santo cinismo en el vestíbulo de la Cope han colgado un evangélico letrero que pone LA VERDAD OS HARÁ LIBRES, la única verdad es que la mentira los está haciendo ricos, money, money, money, trescientos sesenta y cinco días nos hemos tirado pidiéndoles a los monseñores cambiasen el letrero por un SE VENDEN INJURIAS Y CIEN AÑOS DE INDULGENCIAS PLENARIAS A MILÓN DE EUROS EL MINUTO y ni caso, la Cope mantiene obscenamente, indebidamente, sacrílegamente el LA VERDAD OS HARÁ LIBRES, los monseñores en sus trece, son muy suyos y de sus gescarteras, money, money, money, corderos míos, poned la cruz de la declaración de la renta donde sabéis, poned la cruz del Cristo de Getsemaní en la papela y la cara de la moneda del caudillo de España por la gracia de Dios en el cepillo de la parroquia, perdonad, pero este humilde pastor de almas sigue, a la antigua usanza, contando en pesetas, dad a Dios lo que es del Dios y lo que es del César también, money, money, money, la vida, incluso la espiritual, es un cambalache y los banqueros mueren cristianamente atendidos en la capilla privada por un confesor en nómina que los absuelve de los pecados en nombre del padre Rouco, del hijo Cañizares y del espítitu Losantos, amén, que la vida es un cambalache ya lo dijo el tango, “hoy resulta que es lo mismo / ser derecho que traidor!, / ignorante, sabio o chorro, / generoso o estafador, / todo es igual, nada es mejor, / lo mismo un burro que un gran profesor, / no hay aplazaos ni escalafón, / los inmorales nos han igualao, / si uno vive en la impostura / y otro afana en su ambición, / da lo mismo que sea cura, / colchonero, rey de bastos, / caradura o polizón”, lo malo del curso que finiquita no es que PJ persevere encaramado en lo más alto del monte, estaba escrito que no bajaría pos más que lo llamásemos, lo peor es que al monte se nos ha subido el académico y prisoico Juanlu Cebrián, desde que el dueño puso en juego el balón sólo ha transcurrido una primavera y parece que han sido cuatro inviernos, PJ se lanzó a la yugular de Zapatero el día en que la Moncloa no le concedió la televisión analógica, Juanlu se lanzó cuando Mediapro pretendió arrebatarle el fútbol a Sogecable, ¿querrá Prisa que el PP gane las próximas elecciones?, ¿mantendrá El País su giro a la derecha por un quítame allá esos milloncejos?, money, money, money, ¿es Juanlu de izquierdas?, ¿lo es Prisa?, ¿lo son los periodistas de Prisa?, me urgen respuestas pues quiero saber con quién me juego las pocas calderillas que me quedan, ¿será Ansar periodista?, money, money, money, Jesús de Polanco que estás en los cielos ruega por nosotros, ¡ah!, que se me olvidaba, por favor, no le digáis a mi madre que soy periodista, gracias, Iñaqui Gabilondo ha proclamado ante la muchedumbre que le duele la equidistancia de su periódico y criticó que el día siguiente a la sentencia, sabemos cuál, no hay otra, que al día siguiente El País titulara en primera LA SENTENCIA DEL 11-M DESATA OTRA BATALLA ENTRE PP Y PSOE, a Iñaqui Gabilondo no le gustó el titular, tampoco a este piernas de Piñeira de Arcos, por cierto PIÑEIRA DE ARCOS TAMBIÉN EXISTE, ¡Zapatero, ¿quién los mató?!, ¡zETAp, queremos saber las verdad!, el mundo es purito cambalache que escribiera Enrique Santos Discépolo, “que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé, / en el quinientos seis y en el dos mil también, / ¡qué falta de respeto, qué atropello a la razón!, / ¡cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón!”, Ansar, cual un granhermano de tres al cuarto, anda por los platós haciendo patria, haciendo caja y contando chistes malos, money, money, money, tan grande es el patriotismo de Ansar que en él se incluyen solemnes sentadas con los pies sobre la mesa de multinacionales despachos, money, money, money, a Juanlu se le está poniendo cara de Rajoy, ¿os habéis fijado?, engañados estábamos pero recién hemos descubierto que Juanlu no tiene ideología sino chequera, Jesús de Polanco que estás en los cielos, baja de un puñetera vez, hace unos días Juanpg recordaba una anécdota, atribuida a la duquesa de Alba y se refiere a cuando el mayordomo de palacio anunció señora, están a la puerta los periodistas, esperando, y la duquesa contestó que pasen y echadles de comer, es cierto, Juanpg, por un plato de lentejas Esaú vendió su primogenitura, con un plato de lentejas la señora duquesa compra la primogenitura de los periodistas, hogaño ha subido el kilo de patatas y está a la baja el kilo de periodista, por favor, Juanpg, no le digas a mi madre que soy periodista, dile que toco el piano en la sede de Génova.

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Una ventana al optimismo

Millán Gómez

Los intentos, relativos pero al fin y al cabo intentos, de un sector del PP por pasar página sobre el 11-M representan una extraordinaria noticia. Que el PP mire al futuro es lo mejor que le puede pasar a día de hoy. El clima político, mediático y social se lo agradecerán. Y qué decir tiene que el debate de ideas y el planteamiento de proyectos de cara a las próximas elecciones generales discurrirán por cauces más serenos si por fin el PP pasa página. Lo que quieren los ciudadanos es conocer de primera mano los planes que tienen los partidos políticos que aspiran a conseguir su confianza en las urnas sobre las pensiones, sobre educación, sobre seguridad, sobre inmigración, etcétera. En definitiva, sobre los problemas que tiene cada persona en su quehacer diario. El resto es trifulca estéril e interesada. No les hagamos el juego a los medios golpistas.

En cuanto al 11-M, la tesis del debate no debe ser si eta está detrás o no. La Audiencia Nacional ya ha desmontado esa teoría y, por lo tanto, es baladí seguir contando mentiras porque por mucho que una mentira se repita no se convierte en verdad. Aunque el PP da la sensación de lo contrario.

El debate debe centrarse en qué debemos hacer para prevenir un potencial atentado similar en nuestro país. Política es adelantarse a los problemas antes de que sucedan. Los ciudadanos demandan a la clase política sentido de anticipación y sentido de Estado. Electoralismos, al margen.

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