Andrés GasteyÂ
Es posible que todo empezara en el Gran Valle del Rift hace, tal vez, tres millones de años.
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Ella no se llamaba Lucy. Ese nombre se lo dieron los paleontólogos que desenterraron los restos fosilizados de su cadera acariciándolos con un pincel de pelo de ardilla, dibujando sobre la tierra roja sus contornos con el mismo primor que guió la mano de Goya al redondear la cadera de la Maja sin ropa.
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En el campo de excavación, bajo el sol inclemente que hacÃa hervir la sesera de los cientÃficos polvorientos y de los peones africanos, el casete que más se escuchaba era aquel delirio psicodélico que Lennon y McCartney dedicaron al Sargento Pimienta; sobre todo, la canción que ensalza el LSD, “Lucy in the Sky with Diamondsâ€.