El olimpo de las víctimas

Aitor Riveiro

Supongo que recordarán al profesor Neira. Es difícil olvidarse de una persona que se ha convertido, de la noche a la mañana, en todo un referente, un héroe a ojos de muchos y, sobre todo, de muchas, que vieron en su acto valiente el ejemplo de cómo debería ser la sociedad.

La actuación de Neira en aquella tarde de agosto de 2008 fue intachable. Cuando el profesor iba con su hijo a tomarse una CocaCola presenció como un hombre propinaba una brutal paliza a una mujer. Sin pensarlo, este docente de Teoría del Estado en la Universidad Complutense de Madrid recriminó al salvaje su actitud. Neira dio la espalda y de defensor pasó a agredido.

El resto de la historia está ahí: hospitales, diagnósticos fallidos y un coma de más de dos meses que, sorpresivamente, concluyeron con la recuperación total de Neira. El destino parecía ponerse, por una vez, del lado de los buenos…

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