Ricardo ParelladaÂ
Hace unas semanas propuse sin éxito a los articulistas de DC hicieran alguna vez pedagogÃa de sus propias disciplinas. Es claro que aquà participamos gente de bagajes y formaciones muy diferentes, interesados en general por el presente, animados por una curiosa simpatÃa virtual y coordinados por la mano magistral de Alguien. A mà me encantarÃa aprovechar este clima para que los articulistas reflexionaran también a vuela pluma sobre la naturaleza de su vocación. ¿Se imaginan a Lope deleitándonos sobre la esencia de la poesÃa, a Van den Broek sobre la naturaleza de la prosa, a Padre de Familia sobre los fundamentos del derecho, a don Cicuta sobre los vaticinios de las ciencias sociales, a Sicilia o Antesala sobre las predicciones económicas, a Aitor o Millán sobre el alcance del periodismo o a Teoura sobre las leyes de la combustión de los hidrocarburos, como dice el anuncio de Repsol? De momento yo dejo la esencia de la filosofÃa para otra ocasión y hoy propongo la distinción entre justicia estatal y justicia global y una reflexión sobre la pertinencia y la irrelevancia de la filosofÃa.