La derecha ante la crisis

Lobisón 

Durante treinta años, desde la primera victoria electoral de Margaret Thatcher, la derecha ha sentido que el viento soplaba a su favor. Es verdad que sólo la guerra de las Malvinas y la involución ideológica del laborismo le permitieron ser reelegida, como sin la llegada de Gorbachov, la caída del muro de Berlin y la posterior desbandada del bloque soviético, no se habría convertido el presidente Reagan en un personaje histórico para los norteamericanos. Pero no hay duda de que a finales de los ochenta el mundo había cambiado profundamente y las ideas que reinaban eran las de la derecha.

 

Eso no significa que todas las ideas de los últimos treinta años deban meterse en el mismo saco de un pensamiento único y conservador. El triunfo ideológico de la democracia liberal representativa sobre otras formas alternativas de gobierno constituyó probablemente un avance del sentido común, aunque Fukuyama lo presentara en un tono un poco megalómano. Pero la otra cara de ese triunfo del liberalismo político era el neoliberalismo económico, la idea de una sociedad en manos del mercado, de unos mercados autorregulados sin intromisiones políticas.

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