Cuestiones de energía

Conjunto Abeliano

El galimatías energético que monto el PP en los primeros años del 2000 con Aznar a la cabeza y la falta de liderazgo y claridad en el PSOE, con ministros de industria  a cual más pintoresco, nos han llevado al llamativo  y  sorprendente anuncio  de un pacto energético entre el PP y el PSOE el pasado 24 de Junio.

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Bernie Gunther

Lobisón

El Berlín de los últimos años de la República de Weimar es sin duda un escenario fascinante desde el punto de vista literario. La singularidad cultural de Berlín en los años treinta chocaba con el conservadurismo de la mayor parte de Alemania, y la relajación moral era la contracara de una profunda crisis económica y social. Las heridas abiertas por el tratado de Versalles, cuya miopía había denunciado Keynes, no pudieron ser resueltas por un sistema de partidos disfuncional, que dejó el paso abierto al ascenso del nazismo (véase el libro de César Roa La República de Weimar, La Catarata, 2010).

Aun así, hace falta bastante arrojo para crear la figura de un detective que se mueve en ese escenario, y algo similar al atrevimiento para hacerlo si el autor no es alemán sino escocés. Es el caso de Philip Kerr, creador de Bernie Gunther, comisario de la policía criminal de Berlín en su primera aparición. Pero Kerr es un autor arriesgado, que ha tocado temas dispares en su singular carrera literaria, y que parece poseer una notable capacidad para investigar y documentarse a la hora de preparar sus libros.

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Notas al margen de una visita a Perú (1)

Fran van den Broek

I

Llegar a Lima durante el invierno es una de aquellas experiencias que uno debiera evitar, como comer demasiado tarde por la noche o leer a Kafka antes de asistir a un matrimonio. La experiencia no es letal –o no siempre, al menos-, pero incitará en el visitante menos sensible renovadas dudas sobre el sentido de la vida. Ya Melville describió estas costas –durante el invierno, huelga decirlo- con adjetivos poco amables, que indicaban desesperanza y enervación. Las razones son varias, pero sobre todo se trata del peculiar clima. Mientras descendía el avión hacia el aeropuerto Jorge Chávez escuché algunos desaprensivos comentarios de unos  turistas holandeses, diciendo que la temperatura de Lima era muy agradable, entre 16 y 19 grados, por lo que sería fantástico estar allí unos días. Lo que olvidaban dichos turistas, y olvidan casi todos los que se informan por los noticieros o el internet, es que la temperatura es sólo una de las variables a tener en cuenta para juzgar el clima de una ciudad. Otra variable, crucial en Lima, es la humedad, que altera la percepción del frío de un modo inapelable: las ropas que nos darían abrigo en cualquier clima más seco, son inútiles en una ciudad donde la humedad oscila en el invierno entre el 90 y el 100%. En Lima nunca llueve, salvo cuando se presenta el fenómeno del Niño, sino que garúa, producto de la condensación del agua que la atmósfera no puede ya retener. Además, las casas no tienen calefacción, por lo que se requiere de bastantes frazadas o mantas para engañar a la penetrante humedad. En otras palabras, para quien no esté acostumbrado a la vida de un pez, Lima es poco agradable en esta época.

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