José D. Roselló
En las dos pasadas semanas las instituciones europeas han dado muestras de estar sometidas a tensión, y desafortunadamente, de iniciar caminos puede que no del todo adecuados para ayudar a salir de la situación complicada en que la economÃa se encuentra inmersa. Las crisis se llaman asà por algo, porque los escenarios se complican y porque fuerzan a salirse de los esquemas habituales de funcionamiento, dado que nada parece servir para calmar las aguas.
Hace unos diez dÃas, con el estilo velado y lateral que caracteriza a los reguladores de la polÃtica monetaria, el presidente del BCE, Sr Trichet, anunció pero sin anunciarla, una próxima subida de tipos de interés. La justificación parece ser la siguiente: como el BCE tiene la responsabilidad de mantener la inflación controlada y esta se está elevando, hay que echar el freno de mano. Claro. No obstante, da un poco de reparo el contemplar que, aparentemente, no hayan entrado en consideración todas las variables que describen en la actualidad el escenario de económico europeo.