Frans van den Broek
 Si todavÃa estuviera de moda el uso del lenguaje hegeliano-marxista, podrÃamos recurrir sin temor a conceptos como el de represión social de la conciencia negativa en el capitalismo tardÃo para describir el fenómeno al que me voy a referir. Como recordará con facilidad todo sesentayochista, Herbert Marcuse postuló la aparición de una sociedad y un hombre unidimensionales para dar cuenta de las condiciones de adocenamiento consumista del hombre moderno. Dado que dicho lenguaje ya no se usa -y era un poco traÃdo de los pelos, de todas formas- quizá serÃa mejor referirse a dicho fenómeno como una de las estafas más escandalosas del siglo veinte y comienzos del veintiuno o, dicho de un modo más amable, como un golpe de marketing genial y sin precedentes. O tal vez como un sÃntoma más de la eterna estupidez del ser humano, al que al parecer se le puede hacer comportarse casi de cualquier forma, dadas las circunstancias y estrategias adecuadas.Â