Pánico

Lobisón

 Entre el lunes y el martes la preocupación y el horror causados por la catástrofe en Japón se convirtieron en simple pánico entre los políticos europeos. Con una premura bastante incomprensible, dado que la crisis nuclear de la central de Fukushima-Daiichi estaba en pleno desarrollo y no se conocían aún su alcance final y sus consecuencias, se convocó en Bruselas una reunión de responsables de medio ambiente y organismos reguladores de la energía nuclear en la UE.

Era evidente que esta reunión sólo pretendía ofrecer una imagen de responsabilidad, puesto que no tenía ninguna capacidad de acción inmediata y no existía la información necesaria para tomar medidas a largo plazo sobre las centrales europeas. La conclusión de someterlas a pruebas de tensión (los tan de moda stress tests) puede ser muy acertada, pero es obvio que su anuncio ahora sólo pretende adelantarse al malestar público.

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