Millán Gómez
El centro del debate polÃtico durante los últimos tiempos en España viene marcado por la decisión afirmativa o negativa de Zapatero en cuanto a su candidatura a las elecciones generales. Todo son suposiciones. No se ha producido ninguna declaración rotunda sobre este tema. No hay más que meras especulaciones y juegos de palabras. En este peligroso territorio parecen sentirse cómodos últimamente ciertos dirigentes socialistas. Zapatero ha demostrado desde su llegada a La Moncloa que sabe manejar perfectamente los tiempos y, por ello, sus detractores siempre le han acusado de tener siempre suerte en el momento oportuno. Personalmente, no creo en la suerte y sà en el trabajo.
Zapatero es el único que sabe perfectamente su decisión, en caso de haberla tomado ya, que no tiene por qué ser el caso. Todos tenemos dudas y quizás él también. Puede ser éste el motivo principal por el cual aún no ha ofrecido una rueda de prensa solemne o una declaración institucional para anunciar su decisión. Me llama poderosamente la atención que los medios de comunicación no contemplen esta posibilidad. Se da por supuesto que sÃ, que Zapatero ha elegido no presentarse pero anda jugando con el tiempo y las formas. No es descartable la opción de que quiera aplazar la decisión a una mejora en la situación económica del paÃs o a analizar frÃamente los resultados de los comicios municipales y autonómicos del próximo 22 de mayo, por poner dos simples ejemplos. Pero no, en este paÃs, por lo visto, el pueblo ya ha hablado y ha sentenciado categóricamente que Zapatero se vuelve a León el año que viene. AsÃ, sin matices.