Cultura Popular

 

José D. Roselló

Una de las cosas que caracterizan al estudio de las organizaciones empresariales es su óptica práctica e inductiva. Del estudio de casos exitosos, por ejemplo, se obtienen regularidades que lo explican. Por contraposición, otros métodos más característicos de las ciencias sociales, hipotético-deductivos, tratan de concebir teorías cuyo ajuste con la realidad se evalúa después.

Dado que la vida misma es diversa y rica en parámetros esquivos, y el éxito, como el amor, es difícil de describir pero sencillísimo de reconocer, en ocasiones es menos frustrante estudiar al triunfador que tratar de parir una teoría del todo mínimamente exitosa.

A consecuencia de circunstancias tales como la crisis económica y los movimientos de contestación social, se ha asentado como verdad indiscutible que el modelo de partidos políticos está periclitado y que dichas organizaciones estaban condenadas a una muerte lenta por su divorcio con la sociedad. Inmediatamente surgen reflexiones muy negras en torno a la falta de democracia interna, debate y permeabilidad, llegando a la conclusión de que un partido político que pretenda tener una mínima esperanza de calar en capas amplias de la sociedad, se ve obligado a afrontar cambios en su funcionamiento que vayan en la dirección de corregir estos defectos.

Luego llega la realidad y dice lo que dice.

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