El debate de nunca acabar

Magallanes

En Inglaterra, al comienzo de 1931, el gobierno tenía que enfrentarse al creciente desempleo provocado por la Gran Depresión y, a la vez, mantener el valor de la Libra Esterlina, que los mercados estaban devaluando. El Premier Ramsay MacDonald encargó a un comité de economistas que dictaminaran lo que había que hacer. Los economistas del Comité, fieles a  las enseñanzas de los grandes economistas Marshall, Ricardo y Adam Smith, decidieron en junio de 1931 que, dado que los ingresos impositivos se estaban reduciendo, para evitar agrandar el déficit había que reducir  los salarios de los empleados del sector público y hacer recortes  en otros capítulos del gasto público. Entre estos se citaba las ayudas a los desempleados. Estaban convencidos de que ello reduciría las exigencias salariales de la clase obrera y devolvería el optimismo de los empresarios que se atreverían a iniciar nuevas inversiones. Ello haría crecer nuevamente la economía. MacDonald impuso dicho dictamen, lo que le costó la dimisión de todos los ministros del Partido Laborista, a los que sustituyó por miembros del Partido Conservador.

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