Miguel Sebastián
Universidad Complutense de MadridÂ
Hace exactamente tres años, a la vuelta del verano de 2004, la economÃa pareció complicarse de forma inesperada. La causa, el petróleo. El crudo, que habÃa estado oscilando en el entorno de los 20-30 dólares el barril desde hacÃa dos décadas (con la excepción puntual de la primera guerra del Golfo, en que alcanzó los 40 $/b sólo durante un mes) habÃa roto la barrera de los 40 y se acercaba a los 50 $/b, batiendo su récord histórico. Era una causa externa y común a todos los paÃses. Pero en España, como no puede ser de otra forma, se achacó a la mala gestión económica de los socialistas. Zapatero ya llevaba 6 meses gobernando y a algunos les parecÃa una eternidad. Y en eso llegó el dato de paro de agosto, que conocimos a primeros de septiembre. Un mal dato, en efecto. Un mazazo para algunos y una no disimulada alegrÃa para otros, que lanzaron las campanas al vuelo. Se acababa la “inercia†del crecimiento económico de la era del PP y, con los socialistas, llegaba la recesión y el paro. El clima creado fue tal que el propio gobierno rebajó su previsión de crecimiento contra la opinión de algunos. Y lo hizo en nada menos que 2 décimas. Esta revisión gubernamental acompañaba al FMI, la OCDE y la Comisión Europea, cuyas previsiones para todas las economÃas, y en especial la nuestra, fueron solemnemente revisadas a la baja. Lo cierto es que la economÃa no sólo no se desaceleró, sino que creció con más vigor, hasta alcanzar el 4,1% de hace 2 trimestres, el crecimiento más alto desde 2000 y el octavo mejor trimestre desde 1991. ¿Y ahora? Espero tener ocasión de defender en este foro que la economÃa española no se va a desacelerar más allá del 3,3% ya previsto por el Gobierno antes del verano y que la “crisis subprime†tiene más probabilidades de afectarnos positivamente que negativamente.