Ejemplo perfecto

Mimo Titos

El Plan de incentivos al alquiler anunciado el martes al alimón por el Presidente del Gobierno y la flamante Ministra de Vivienda ha cosechado un sinfín de críticas, más negativas que positivas. Unos pocos han visto en el Plan un esfuerzo social, progresista, por poner parte del superávit presupuestario a mitigar el problema de la vivienda. Pero los más se han revuelto ferozmente en contra, sea por su electoralismo subyacente dada la cercanía de las elecciones, sea por “clonar” una medida ya en vigor que, dicho sea de paso, ha tenido escaso impacto, es decir, por dilapidar recursos presupuestarios escasos cuando la economía global anuncia tiempos más difíciles en el futuro. A algunos, entre los que me cuento, el Plan nos ha parecido muy bien, pero lamentamos que el intento de mitigar el segundo problema en importancia de nuestra sociedad haya llegado tan tarde en la Legislatura. Y lamentamos también que la puesta de largo del Plan se haya visto ensombrecida por la torpeza de no hacer referencia al subsidio ya existente al alquiler para jóvenes de renta limitada.

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