Millán GómezÂ
Agosto no es precisamente un mes donde abunden los hechos noticiosos ni novedades de gran repercusión mediática. Suele ser, más bien, un mes de “periódicos flacos». A excepción hecha de tragedias como la que asoló Galicia el pasado verano con la crisis de los incendios o este mismo en Canarias y Castelló, el interés polÃtico reside en dónde veranean nuestros polÃticos y la ansiedad reinante que tienen todos ellos por darse codazos unos a los otros con el fin de dejar frases célebres con las que pasar a la posteridad como quien deja sus huellas en el Hall of Fame de Hollywood. El indiscutible electoralismo que cubre la gran mayorÃa del espectro de nuestra clase polÃtica llega a lÃmites exagerados y no por ello insospechados. Veamos. Los polÃticos seleccionan su lugar de veraneo, en algunos casos, con fines claramente polÃticos y partidistas. De este modo, el lÃder del PP, Mariano Rajoy, aprovecha su estancia en Sanxenxo para hacer campaña a favor de antiguo alcalde de esta localidad costera gallega y actual lÃder de la oposición en el Concello de Pontevedra, Telmo MartÃn. Eso sÃ, el Ãnclito Mariano no nos explicó por qué varios empleados del Concello de O Grove aparecieron en las listas del PP de Euskadi en las pasadas elecciones municipales sin el consentimiento de los propios interesados. Noticia, dicho sea de paso, de la que no nos hubiéramos enterado si no fuera por la ardua y detallada cobertura de La Voz de Galicia. Sigue leyendo