Jelloun
Con el anuncio de su retirada de la competición por la presidencia del PNV –cargo a cuya reelección, en principio, aspiraba-, y el abandono de la polÃtica profesional, Josu Jon Imaz ha venido a confirmar lo que comentábamos aquà mismo, dÃas atrás, sobre la crisis de liderazgo que caracteriza en este momento a la práctica totalidad de las formaciones polÃticas españolas. Los merecidos elogios a su trayectoria en la dirección del PNV y al papel moderador jugado a lo largo de la legislatura  - especialmente con su prudencia y apoyo al proceso de paz y a la gestión del gobierno de Zapatero-, han dado paso a interpretaciones sobre el significado de su abandono, tanto por lo que pueda tener de presagio negativo –o, al menos, inquietante-, sobre el rumbo futuro que vaya a adoptar el PNV como por lo que supone de pérdida de un aliado fiable para el presidente Zapatero. En el caso del PNV, la crisis que atraviesa en estos prolegómenos del proceso interno que ha de culminar en diciembre con la renovación de su cúpula directiva, el Euskadi Buru Batzar (EBB), no es sino la agudización de un conflicto que llevan arrastrando varios años entre las dos “almas» que siempre han convivido en ese partido, la “pactista» y la “soberanista», por utilizar las expresiones ya consagradas.