Humberto Chao
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El 2 de octubre acudimos a las pantallas de la televisión para regodearnos con la destrucción de la candidata republicana a la vicepresidencia, Sarah Palin, con la misma malsana curiosidad de los que van a los toros a ver al torero corneado y al toro malherido. Y a la sorpresa regocijada de sus partidarios republicanos y el asombro malhumorado de los demócratas, la Palin ha salido en andas. Ha triunfado por no haber perdido.