El pacto que no será

Barañain

Parecía que el ejemplo americano -la puesta en escena común de demócratas y republicanos frente a la crisis-, podía cundir entre nosotros. El pasado fin de semana se informaba de que el líder del Partido Popular sopesaba  muy seriamente la idea de ofrecer al Gobierno la firma de un gran pacto en política económica, para “infundir confianza”,  que incluiría la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para el 2009, previa redefinición de los mismos.

El lunes, era el presidente Zapatero quien anunciaba su intención de convocar a Mariano Rajoy  para hablar de la crisis. Paralelamente, desde el Gobierno se volvía reclamar a Rajoy “sentido de Estado” al hilo de las descalificaciones recibidas tras la enfática declaración del Presidente sobre su confianza en la solvencia de nuestra sistema bancario. El martes, la prensa enfriaba cualquier optimismo. Al parecer, Zapatero y Rajoy hablarán de la crisis pero sin expectativa de pacto. Por el lado del Gobierno, Solbes se encargaba de definir las líneas rojas del presupuesto, lo “irrenunciable” del mismo, mientras que a Rajoy eran sus barones más combativos los que le habrían presionado contra cualquier veleidad colaboracionista.

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