Millán Gómez
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Eta no escucha. En el momento de mayor rechazo y aislamiento social de su historia, se niega a realizar una mÃnima autocrÃtica y llegar a la conclusión de que por medio de la violencia sus objetivos polÃticos son absolutamente inalcanzables. En Euskadi, paÃs al que dice representar, existe hartazgo hacia la violencia y este irá en aumento en la misma proporción que los atentados de eta. La gran mayorÃa de los vascos desea la paz y este anhelo existe también en sectores anteriormente favorables o cuanto menos permisivos con la violencia de eta.
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Históricamente, cuando a eta la han golpeado siempre ha respondido del mismo modo: con más violencia. Cuando las Fuerzas de Seguridad detienen a algún etarra, los terroristas siempre han contraatacado con la intención de hacer más sangre. Sólo la eficaz labor de la PolicÃa y cierta fortuna han permitido que la lista de vÃctimas no haya sido aún mayor. Eta sólo entiende de asesinar. Más allá de esta macabra tarea no se plantean otras opciones y, desgraciadamente, la vÃa polÃtica no es una alternativa que barajen estos cobardes pistoleros.