El error Aguirre

Aitor Riveiro

El orgullo es lo que tiene, que obnubila las mentes y hace cometer errores estratégicos no forzados ya sea por precipitación, por ninguneo del rival, por sobrestimación de las fuerzas propias o por las tres cosas a la vez.

El mes de octubre de 2009 puede pasar a los anales de la política española como el que terminó con las aspiraciones de Esperanza Aguirre, quien pensaba que sus rivales directos, esto es el resto de barones y líderes de su propio partido, estarían demasiado ocupados con lo suyo y temerosos de su poder como para enfrentarse a cara descubierta con la ‘lideresa’.

Septiembre terminó con Mariano Rajoy y Francisco Camps inmersos en una guerra cuasi fratricida. El uno le debe al otro continuar al frente del PP y éste a aquél controlar el aparato del partido en Valencia como paso indispensable por si sus aspiraciones presidenciales no las colmaba la Generalitat. Gallardón, por su parte, tiene suficiente con bregarse con su formación en Madrid, donde los ‘aguirristas’ le amargan la vida cada vez que levanta la cabeza: sin el partido no eres nadie.

Aguirre creyó entonces que se abría de nuevo el hueco que se le había cerrado en 2008. Con Rajoy y Camps discutiendo sobre quién es o deja de ser el secretario general del PP valenciano, lanzándose comunicados contradictorios a la cabeza y arrebatándose mutuamente la legitimidad, la presidenta de Madrid lo vio claro: era el momento de asaltar las plantas altas de Génova.

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Ich bin ein berliner

Barañain 

Volví a Berlín hace unos días. Me hubiera gustado haber compartido con los berlineses la conmemoración del derribo del muro -que se celebra esta semana-, pero tuve que adelantar el viaje. Disfruté una vez más con esa  fantástica ciudad. Amable para el paseante. Cosmopolita. La monumentalidad clásica característica de las grandes capitales europeas queda aquí limitada  a un par de magníficas plazas en el centro histórico, en el entorno de la universidad Von Humboldt, a la isla de los museos y a la Puerta de Brandenburgo. A sus pies se extiende la avenida Unter Den Linden (“Bajo los tilos”, los que cortaron los nazis porque oscurecían sus desfiles)  lo poco que queda de la época prusiana tras dos guerras mundiales, un régimen comunista y veinte años de unificación. A falta de monumentalidad (de la clásica, digo, porque el Berlín  es hoy  todo un escaparte de la “alta costura” de la arquitectura actual), lo mejor de la ciudad es su espíritu activo, su vivísimo ambiente y, como dicen las guías turísticas, su continua metamorfosis: esa ilimitada capacidad de autoinventarse que la hace exponente permanente de la modernidad.  Sigue leyendo

El Indomable Mehdi Karroubí

Magallanes 

Hace unos meses todos seguimos las elecciones en Irán, agradablemente sorprendidos de que hubiese una democracia de verdad en el mundo islámico. Había 4 candidatos: el presidente hasta entonces, Ahmadineyad, Moussaví, Karroubí y un cuarto de cuyo nombre no me acuerdo. El favorito del líder religioso supremo Jamenei era Ahmadineyad, más joven y procedente del cuerpo de los Guardianes de la Revolución, poder en la sombra en la democracia islámica. Las encuestas de opinión empezaron a mostrar que Moussaví y Karroubí estaban comiéndole el terreno al primero.  A la semana de acabarse las elecciones, sin embargo, resultó que Ahmadineyad ganaba por amplia mayoría, incluso en las circunscripciones de donde procedían los otros.  Fue bastante escandaloso y las protestas callejeras de los candidatos vencidos fueron impresionantes ocupando amplias avenidas de Teherán.  El principal valedor de los derrotados, Rafsanjaní, pidió a Jamenei que obligase a revisar los resultados. Todo fue en vano y las manifestaciones públicas fueron dispersadas por la policía y por el siniestro cuerpo de los Basiji, cuerpo policial al servicio de los Guardianes de la  Revolución.  Los candidatos derrotados denunciaron que muchísimos manifestantes fueron encerrados en mazmorras y muchos de ellos fueron apaleados, violados o sodomizados por los basiji. Hubo un muerto reconocido, sobrino de uno de los candidatos, y se denunció que había habido algunos más.

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Situación límite

Millán Gómez       

La situación en el PP recuerda a los típicos pantalones que solemos llevar de niños, aquellos que cuantos más parches tengan mejor. Parece que caemos a propósito con la excusa de colocar uno más en nuestro repertorio. El principal partido de la oposición sangra por varias heridas sin que su líder sea capaz de tranquilizar las aguas y poner un poco de autoridad (concepto tan venerado por la derecha). Y lo que es peor, no tiene pinta ninguna de que actúe y, cuando no le quede más remedio que hacerlo, será con mucho tiempo de retraso ofreciendo una imagen de pasividad que le debilita aún más.

Las polémicas declaraciones de Manuel Cobo, la situación en Caja Madrid y un nuevo capítulo de Producciones Ricardo Costa han centrado la actualidad en Génova, 13 durante la última semana. Esperanza Aguirre sigue haciendo de las suyas con tal de trepar y trepar hasta llegar a su Everest, es decir, alcanzar el liderato dentro de su partido. Para ello ha empleado todo tipo de argucias que, según apuntan diversas fuentes, han caído en saco roto pues algunos dirigentes populares prefieren aún no introducirse de lleno en el debate de la sucesión y respetan con un protocolo de barro la gestión de Rajoy. Si éste comete próximamente nuevos errores otro gallo cantará.

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