Ricardo Parellada
En algunas de sus novelas, Mario Vargas Llosa, nuestro flamante premio Nobel, gusta de recrear y novelar la vida de personajes históricos. Yo disfruto y aprendo mucho con estas y con muchas otras de las mil historias y los mil análisis que ofrece el escritor. Pero he vivido con ambigüedad y cierto despiste algunos aspectos de estas recreaciones, y es lo que me gustarÃa comentar.
Leà con gran interés y pasión La fiesta del chivo y me interesó tanto el despliegue literario como la información sobre acontecimientos y personajes que no conocÃa. En mi ingenuidad, en plena novela no dudaba un momento de que todo lo narrado por el autor, con nombres de personas y lugares reales, tenÃa que ser cierto. Cómo imaginar que unas cosas habÃan sucedido y otras no. Pero al reflexionar un poco sobre ello, empecé a pensar que el relato de los movimientos y las palabras de los personajes históricos podÃa ser cierto, pero el de los personajes inventados no podÃa serlo tanto. Y era difÃcil que hubieran surcado realmente el aire las palabras de los personajes históricos dirigidas a los personajes de ficción. Entonces reparé en la riqueza, el detalle y la maestrÃa de los monólogos interiores de todos los personajes.