Alberto PenadésÂ
Aprovecho las horas finales del dÃa nacional para comentar algunos aspectos del interesantÃsimo libro de Ignacio Sánchez-Cuenca, Más democracia, menos liberalismo.  (Madrid: Katz, 2010), que recomiendo a todos los blogueros.
 El libro se organiza en cinco capÃtulos. El primero defiende una cierta concepción de  la democracia, y los otros cuatro sacan consecuencias: para la autodeterminación, para el significado de la representación, para el papel de las constituciones y para el lugar de los jueces en la polÃtica. A mi juicio el más profundo es el que dedica a la representación, en el que cuestiona muy eficazmente, a partir de su comprensión de la naturaleza de la ideologÃa, muchas de las nociones de la moderna teorÃa positiva de la democracia. Los capÃtulos cuarto y quinto son muy agudos, y muy polémicos (el anterior me parece simplemente verdadero). Sin embargo, en esta nota quiero dedicar unas lÃneas a la autodeterminación, que es el que menos me convence. Siento ser tan parcial. Aunque ya aviso que es mi amigo y que lo admiro.
Antes, conviene decir que el libro defiende una concepción de la democracia que se distingue de la noción minimalista habitual en ciencia polÃtica, pero que evita ser tan maximalista como para envolver conceptos tradicionales de la teorÃa normativa que, como la “voluntad generalâ€, tienen un referente empÃrico y un sentido lógico dudosos. El creciente peso real de las instituciones contramayoritarias en la historia de las democracias recientes, que en el libro se hace correr parejo al adelgazamiento del concepto mismo de democracia en la teorÃa polÃtica, es indicativo de que el ejercicio tiene interés práctico además de teórico. La noción de autogobierno tiene un papel importante en la argumentación, pues con ella se pretende rebasar la caracterización de la democracia más bien procedimental, basada en la igualdad de derechos, y más bien “liberalâ€.