SiciliaÂ
La semana pasada el Gobierno logró rechazar las enmiendas a la totalidad a los Presupuestos Generales del Estado para el año 2011, consiguiendo asà superar uno de los trances parlamentarios más importantes a los que se enfrentaba en el tramo final de la legislatura.
En una de las primeras apariciones de este nuevo “gobierno comunicadorâ€, el recientemente estrenado Vicepresidente Pérez Rubalcaba -es curioso, por cierto, ver cómo muchos de nuestros polÃticos pierden las primeras partes de sus apellidos cuando no sus primeros apellidos enteros – bautizó la polÃtica económica a seguir en los meses que quedan hasta las elecciones de 2012 como la de “Austeridad y reformasâ€. Lejos quedan los años en los que podÃan lucirse incrementos sustanciales en partidas de I+D+i, encarados a buscar el cambio de modelo de crecimiento, o incrementos de derechos sociales (polÃticas de alquiler, polÃticas natalistas, etc.), o planes de estÃmulo al crecimiento económico, medidas mucho más agradecidas de defender.
Al diseñar estos Presupuestos, el Gobierno se enfrentaba, como se han enfrentado numerosos gobiernos en todo el mundo, a una coyuntura que los ingleses describen como “estar entre el demonio y el profundo mar azulâ€, metáfora usada cuando alguien se encuentra situado entre dos males, o, si nos ponemos más nacionales, entre “la espada y la paredâ€.