Las víctimas de la Iglesia

Aitor Riveiro

José María Setién: “Los miembros de ETA son revolucionarios”. Así se despacha el obispo emérito de San Sebastián en una entrevista que publicó un remozado El País ayer, domingo (inciso: ¿dónde anda Máximo? ¿Libra los domingos?) Definitivamente, lo de la iglesia vasca es de órdago; y lo de la Iglesia, así en general, de hacérselo mirar.

Para Setién, ETA nace del mismo manantial que el ‘Mayo del 68’ de París, Praga o México, de ahí que “[L]a autodeterminación y la territorialidad son objetivos únicamente estratégicos porque, en el fondo, son revolucionarios [refiriéndose a ETA]. Para ellos, lo fundamental es avanzar educando a la sociedad en el conflicto”. Previamente, Setién resume en una veintena de palabras el Materialismo Histórico: “Utilizan permanentemente el conflicto para ahondar las crisis con vistas a un conflicto superior que, a su vez, les prepara para nuevos escenarios”.

La respuesta del cura a la pregunta del periodista llama tanto la atención que pasan inadvertidas otras aseveraciones mucho más graves de Setién. Tanto El País como los muchos lectores que han hecho algún comentario en la edición digital del periódico yerran el tiro al centrarse precisamente en esa afirmación. Según Setién los etarras son revolucionarios. ¿Y?

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