Erika Fontalvo Galofre
¿Quién es el valiente que se atreve a reconocer que España y el resto de Europa se acercan peligrosamente a la xenofobia como una forma de cuestionar y hasta rechazar la presencia de inmigrantes en su territorio ?
Apuesto que nadie se atreve a poner el dedo en la llaga y a reconocer que los Sergi Xavier M.M. no son tan pocos como imaginan los “españoles de bienâ€. Esos hombres y mujeres que creen que es suficiente con exclamar un “pobrecita†al ver las imágenes de la infame paliza que el cretino en cuestión le dio a una indefensa menor ecuatoriana en un vagón del metro de Barcelona.
Ahora resulta que el execrable incidente resulta vilmente matizado por el agresor al señalar que lo cometió en estado de beodez: «No sé lo que pasó, iba borracho y punto. Ni me acuerdo casi de lo que pasó. Cuando tú vas borracho, depende cómo vayas, no sabes lo que haces. Se me ha ido la olla pero mucho. Nunca habÃa tenido un comportamiento similar, ni racista ni nadaâ€, puntualizó no sin antes insultar a los periodistas que se agolpaban en su casa en la Colonia Güell de Santa Coloma de Cervelló.
Su salida fue tan facilista que rayó en la ignominia, hasta alguno habrá sentido consideración por este miserable que se levantó de la silla y tras mirar que no habÃa nadie que pudiera defender a la menor, arremetió contra ella agrediéndola sin razón. Ah perdón, cierto que hay un motivo, por lo menos a juicio de este degenerado: la joven es inmigrante, su piel no es tan clara, su pelo no es tan rubio como el suyo, no habla como él, no nació en su paÃs o quizás sÃ, pero su apariencia dice lo contrario.