Millán Gómez
Ayer se celebró el dÃa de la Fiesta Nacional con una brecha cada vez más evidente entre el Gobierno y el principal partido de la oposición. A unos cinco meses de las elecciones generales, el Partido Popular se mantiene fiel a su postura de no pasar ni una al Gobierno con el objetivo de erosionarlo mediática y socialmente ante la opinión pública. Los silbidos a Zapatero durante el desfile militar se han convertido ya en un ritual que, año tras año, los profetas del apocalipis utilizan para sacar toda la rabia que tienen acumulada más de tres años después de una victoria electoral del PSOE en las generales que una nutrida representación de la derecha veÃa poco menos que imposible.Â
El PP utiliza el concepto “Españaâ€, que nos representa a todos y cada uno de los ciudadanos que vivimos en este paÃs independientemente de nuestras ideologÃas polÃticas, de una forma absolutamente reaccionaria, xenófoba y más propia de un partido de ultraderecha que de un partido supuestamente centrista que ha gobernado este paÃs durante dos legislaturas. El PP se ha apropiado de la marca España y, de este modo, ha reabierto heridas que ya se habÃan cerrado durante nuestra ejemplar transición hacia un régimen democrático.