Ignacio Sánchez-Cuenca
Por paquete express, me llega este escrito desde el futuro, fechado en el año 2068. Lo ofrezco en primicia a los lectores de este blog.
«La humanidad ha sucumbido, pero no debido al cambio climático, sino a causa del pirronismo. El primo de Mariano tenía razón. El problema no eran los calores en invierno. El problema estaba en la expansión hiperbólica del pirronismo. A comienzos de siglo lo advirtió Ignacio Sánchez-Cuenca, el teórico de los juegos, pero su fracaso en el mal llamado proceso de paz restó toda credibilidad a sus sombrías predicciones. Nadie le hizo caso y sin embargo el pirronismo fue extendiéndose primero por la piel de toro y luego plus ultra.
El pirronismo nació mediante extraña partenogénesis rameada (va por Verlitas) en el viaje del merluzo pirrónico a Albacete. Quienes entonces recibían peyorativamente el sobrenombre de «secta palmera», se hartaron de reír ante las andanzas del merluzo. Pero parece que la cosa iba en serio. Las fuerzas telúricas que desencadeno el merluzo en su visita a Albacete no pudieron ser controladas. Numerosas personas que habían destacado por su idiocia se sintieron misteriosamente atraídas hacia el pirronismo. Un antietarra de discoteca, grosero y con mal aliento, se hizo pirrónico de los pies a la cabeza. El propio maestro del merluzo pirrónico cayó en el pirronismo más agudo y terminó haciendo vudú a Zapatero y sus cuentistas. Un periodista trastornado que se creía mariscal se redimió en el pirronismo. Y una politiquilla enferma de ambición se convirtió en la gran dama pirrónica.