Millán Gómez
La decisión de Joan Ignasi Pla, secretario general del PSPV-PSOE, de dimitir después de que se filtrase a los medios de comunicación que una empresa constructora habÃa pagado hace seis meses las obras de su casa, supone un golpe en la lÃnea de flotación de las aspiraciones socialistas en la Comunitat Valenciana de cara a las próximas elecciones generales..
La Comunitat Valenciana se ha convertido en los últimos tiempos en un feudo inexpugnable para el Partido Popular (PP). Los populares consideran esta autonomÃa como un valor seguro y un capital electoral fijo en sus planes para las generales de marzo. Paralelamente, el PSPV colecciona una sangrÃa de derrotas que la federación socialista valenciana, la segunda más numerosa de España, debe tratar de remediar y erradicar.
La respuesta a si la dimisión de Pla servirá o no para reconducir la desorientada y fracasada polÃtica llevada a cabo por el PSPV sólo la dará el tiempo. Lo que está meridianamente claro es que el PSOE en general y el PSPV en particular deben reflexionar sobre por qué hay ciertas comunidades autónomas donde sufren derrota tras derrota. En esta ocasión nos circunscribimos al caso de la Comunitat Valenciana, pero es extensible a Madrid, Navarra o La Rioja.