Entre dos males

Lobisón

En términos racionales, la regla de oro de poner límites al déficit no tiene ningún sentido, es pura economía vudú, como decía el excelente presidente Bush padre. Hay situaciones en las que es necesario un mayor déficit, como muy bien sabían Keynes y los predecesores de la canciller Merkel cuando debieron afrontar la incorporación y reconstrucción de la antigua RDA.

La actual vigencia de esta estúpida regla de oro es consecuencia de la crisis de la deuda soberana en euros y de algo que también recordaba Keynes: cada generación vive bajo la herencia del pensamiento económico heredado. Él hablaba de las ideas de los economistas muertos, pero para mayor tragedia ahora se trata en bastantes casos de economistas vivos y con mucho peso en el Bundesbank o en el Banco Central Europeo.

Sigue leyendo

Compromiso, galleguismo y vejez moderna

Millán Gómez

Tras casi una vida dedicada a la función pública, Manuel Fraga abandona la política. 89 años le contemplan. No abandona por decisión propia ni por hastío, sino por problemas de salud. Han sido muchos los rumores sobre la salud del dirigente conservador durante los últimos tiempos. Algunos incluso llegaron a presagiar una trágica noticia. Afortunadamente, el propio Fraga salió a la palestra pública para desmentirlos. Una caída en su domicilio le hizo pasar por el quirófano. Su cuerpo no aguanta ya el vaivén político y ha dicho «basta» cuando su mente seguía todavía sana y sin ganas de retirarse. Su deseo no ha sido cumplido pero, lógicamente, ya ha dedicado suficientes años a su verdadera pasión. Más allá de la ideología de cada uno y ustedes saben que estoy alejado de él, su compromiso con la política ha sido continuo, no tanto, ni mucho menos, con la democracia.
Sigue leyendo

Reglas fiscales, “no es por no ir”

José D. Roselló

Con “agosteidad” hemos tenido conciencia de algo que hasta hace un par de semanas era un concepto reservado fundamentalmente a los economistas, y la cuestión es que no ha entrado esto con el mejor pie.

Una Regla Fiscal es toda aquella relación entre los ingresos y gastos públicos a cuyo mantenimiento se compromete un gobierno. Ni más, ni menos, que eso. Las reglas fiscales se diseñan con el propósito de hacer las finanzas públicas sostenibles en el tiempo, tratando de evitar dinámicas presupuestarias que conduzcan a volúmenes de deuda pública insostenibles.

La deuda pública se genera cuando los ingresos de un Estado son menores que los gastos que afronta. Esta diferencia se transforma en los bonos de los gobiernos, que se venden en el sistema financiero y por los que los Estados se comprometen a pagar un cierto interés transcurrido un tiempo. El dinero para pagar los bonos que emitamos hoy sale de los ingresos de mañana. Por tanto, es un objetivo perfectamente razonable de política económica vigilar que el nivel de deuda se mantenga en niveles razonables, y por tanto, las Reglas Fiscales como tales, son instrumentos consignados a un fin deseable; por tanto, entre “buenas” y “malas” son buenas.

Sigue leyendo

El verano ya no es lo que era

Barañain

En la vida política no parece que este año pueda hablarse, con propiedad, de “reentrada” tras el paréntesis veraniego. El verano ha transcurrido entre sustos con la deuda y sorpresas de alcance constitucional. No sólo ha sido en España. Con Merkel y Sarkozy reuniéndose cada dos por tres,  Cameron suspendiendo sus vacaciones para afrontar los estragos causados por jóvenes airados (¿por qué motivo?…eso está por saber) y Zapatero agotando, en su  último suspiro como gobernante, todas las posibilidades imaginables de reforma, este verano de los líderes europeos ha sido un buen indicador de las turbulencias de la época que vivimos. Sólo Berlusconi se ha permitido el lujo de seguir siendo Berlusconi, dejando que desde fuera le recordaran por escrito los deberes que tenía pendientes. ¡Y qué deberes!

Sigue leyendo