Lehendakari modélico

Millán Gómez

Tras mucho interiorizar por parte de los socialistas vascos, al final alguien levantó la voz. Y ni más ni menos que Patxi López, Lehendakari y Secretario General del PSE. Falta hacía. López afirmó en una conferencia celebrada en el Foro ABC que “duelen las lecciones que se les quieren dar desde 500 ó 1000 kilómetros de distancia”. Quienes se juegan la vida a diaria son los socialistas y los populares vascos, no los que militan en ambos partidos ni en Madrid, ni en Barcelona, ni en Bruselas. Es muy sencillo aleccionar infundadamente cuando expresar tus ideas no tiene ningún peligro ni te juegas ser un apestado social. Sería bueno que muchos de los que tanto se les llena la boca hablando de Euskadi se pasasen una semana por aquella tierra.

Patxi López tuvo el gran gesto de recordar que tanto el PSE como el PP forman una unidad en ciertos aspectos en Euskadi. Sus palabras fueron modélicas y ejemplares, en consonancia con lo que sido su carrera política en la oposición y ahora ya en Ajuria Enea. Mientras otros dirigentes del PSOE siguen errantes variando sus opiniones según sople el viento, los socialistas vascos entienden la política no como algo profesional ni secundario sino como algo vital y son capaces incluso de jugarse su propia vida por ello. Además, hay que recordar que el PSOE fue fundado por militantes vascos. Por lo tanto, lecciones en este aspecto las estrictamente necesarias. Iniciativas, todas las del mundo; lecciones, poquitas.

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Agua que no has de beber

Frans van den Broek

 Si todavía estuviera de moda el uso del lenguaje hegeliano-marxista, podríamos recurrir sin temor a conceptos como el de represión social de la conciencia negativa en el capitalismo tardío para describir el fenómeno al que me voy a referir. Como recordará con facilidad todo sesentayochista, Herbert Marcuse postuló la aparición de una sociedad y un hombre unidimensionales para dar cuenta de las condiciones de adocenamiento consumista del hombre moderno. Dado que dicho lenguaje ya no se usa -y era un poco traído de los pelos, de todas formas- quizá sería mejor referirse a dicho fenómeno como una de las estafas más escandalosas del siglo veinte y comienzos del veintiuno o, dicho de un modo más amable, como un golpe de marketing genial y sin precedentes. O tal vez como un síntoma más de la eterna estupidez del ser humano, al que al parecer se le puede hacer comportarse casi de cualquier forma, dadas las circunstancias y estrategias adecuadas. 

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Pánico

Lobisón

 Entre el lunes y el martes la preocupación y el horror causados por la catástrofe en Japón se convirtieron en simple pánico entre los políticos europeos. Con una premura bastante incomprensible, dado que la crisis nuclear de la central de Fukushima-Daiichi estaba en pleno desarrollo y no se conocían aún su alcance final y sus consecuencias, se convocó en Bruselas una reunión de responsables de medio ambiente y organismos reguladores de la energía nuclear en la UE.

Era evidente que esta reunión sólo pretendía ofrecer una imagen de responsabilidad, puesto que no tenía ninguna capacidad de acción inmediata y no existía la información necesaria para tomar medidas a largo plazo sobre las centrales europeas. La conclusión de someterlas a pruebas de tensión (los tan de moda stress tests) puede ser muy acertada, pero es obvio que su anuncio ahora sólo pretende adelantarse al malestar público.

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Desastre

NEAP

Vaya por delante un mensaje de solidaridad con el pueblo de Japón, que afronta una emergencia nacional que ni el más catastrofista guionista de Holywood habría sido capaz de hacer parecer realista pocos días atrás. Los escapes radiactivos de la central de Fukushima y la impredecible evolución de la crisis nuclear empequeñecen la tragedia provocada por el fortísimo terremoto y consiguiente tsunami del viernes pasado, que por sí solos segaron miles de vidas y causaron pérdidas cuantiosísimas y destrucción masiva.

Lamentablemente esta vez no se cumplió la máxima de que los países desarrollados son inmunes a las tragedias naturales, como tampoco en el no tan lejano terremoto chileno. Da pavor imaginar lo que habría pasado si una tragedia así hubiera acontecido en un sitio menos preparado para afrontarla. Afortunadamente, el envidiable civismo del pueblo japonés está permitiendo sobrellevar la emergencia de forma ejemplar y en un espíritu de encomiable solidaridad del resto de la población hacia los afectados.

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Europa ¿disparándose en el pie?

José D. Roselló

En las dos pasadas semanas las instituciones europeas han dado muestras de estar sometidas a tensión, y desafortunadamente, de iniciar caminos puede que no del todo adecuados para ayudar a salir de la situación complicada en que la economía se encuentra inmersa. Las crisis se llaman así por algo, porque los escenarios se complican y porque fuerzan a salirse de los esquemas habituales de funcionamiento, dado que nada parece servir para calmar las aguas.

Hace unos diez días, con el estilo velado y lateral que caracteriza a los reguladores de la política monetaria, el presidente del BCE, Sr Trichet, anunció pero sin anunciarla, una próxima subida de tipos de interés. La justificación parece ser la siguiente: como el BCE tiene la responsabilidad de mantener la inflación controlada y esta se está elevando, hay que echar el freno de mano. Claro. No obstante, da un poco de reparo el contemplar que, aparentemente, no hayan entrado en consideración todas las variables que describen en la actualidad el escenario de económico europeo.

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La coherencia como antídoto al oportunismo

Millán Gómez

La cancelación del espectacular mitin que el PSOE tenía previsto celebrar el próximo 3 de abril en el Palacio de Vistalegre de Madrid ha provocado un revuelo de enormes consecuencias. La división interna socialista es cada día más acuciante y no terminará hasta que Zapatero anuncie oficialmente si se presenta a la reelección o, por el contrario, da un paso al frente y deja que un delfín encabece la lista. Todos los focos apuntan a Rubalcaba pero Bono ya declaró hace un tiempo que no descartásemos la opción de que el actual Vicepresidente Primero del Gobierno no fuese más que una simple “liebre” cual carrera de medio fondo.

El 22 de mayo se celebran elecciones municipales y autonómicas. Por lo tanto, lo lógico es que los protagonistas sean los propios candidatos locales que aspiren a ser alcaldes de sus municipios o presidentes de sus comunidades. Los líderes estatales deben aparecer en los mítines si todas las partes lo consideran oportuno pero centrando la atención siempre en quienes realmente se la juegan el próximo 22 de mayo. En un país descentralizado y abierto, ésta sería la decisión coherente. El problema radica en que históricamente no ha sido así. Por esta razón, el hecho de que algunos candidatos socialistas como Tomás Gómez u Óscar López obvien el anagrama de su partido en sus anuncios electorales es cuanto menos sospechoso. Una cosa es requerir que el protagonismo recaiga en ellos y otra muy distinta que se avergüencen de su partido por intereses electorales. Hay que ser consecuente en la vida.

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Sanidad: asignatura pendiente (para después de mayo)

 Barañain

 Entre Galicia y la administración central se está librando una pequeña batalla política y judicial  en torno a las medidas de control de gasto que ese gobierno autonómico ha tomado para frenar la factura farmacéutica, tan imponente allí como en el resto de España. La manzana de la discordia es una ley regional que establece un catálogo de los medicamentos que pueden ser prescritos por los facultativos del servicio de gallego de salud,  lo que es visto desde el gobierno central como una invasión de competencias y una afectación al principio de igualdad. Impugnada la ley autonómica, se ha producido automáticamente su paralización. El gobierno gallego se queja de la actitud del  gobierno central: “por una parte nos dice que tenemos que ahorrar, pero cuando ponemos medidas eficaces encima de la mesa, recurre y suspende».

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Sigamos progresando

NEAP

En democracia la alternancia es saludable y llevamos ya varios años de gobiernos socialistas, siete de Zapatero y varias décadas en Andalucía. Por tanto, no debería ser una tragedia que en las próximas elecciones, locales y autonómicas en mayo y generales dentro de un año, el PP llegara al Gobierno central y arrebatara al PSOE los de algunas comunidades autónomas y varias alcaldías significativas. Pero lo es.

Lamentablemente en España la pugna política va mucho más allá de lo razonable. La vuelta al poder del PP conllevaría consecuencias político-sociales mucho más drásticas y profundas que, pongamos por caso, la no tan lejana derrota de los laboristas en Gran Bretaña.

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A mi nadie me dice…

Lobisón

La reacción de la opinión pública a la reducción a 110 Km/h de la velocidad máxima de circulación no ha sido precisamente favorable. Esto tiene varias explicaciones, siendo la primera lo inesperado de la medida. Es difícil saber por qué un gobierno acusado hasta el hartazgo de improvisación anunció la reducción sin haber preparado previamente el terreno, explicando la vulnerabilidad de la economía española a la factura petrolífera y el riesgo inminente de una fuerte subida de ésta. Habría sido mucho más sensato, en buena lógica, comenzar por exponer estos hechos, anunciar después un plan de medidas, y aprobar luego éstas, todas, en un Consejo de Ministros, sin adelantar la impopular e inesperada reducción de velocidad.

Una vez dicho todo esto, llama la atención cuál ha sido la reacción de un sector importante de la opinión pública: ‘A mi nadie me dice a qué velocidad tengo que conducir mi coche’. De entrada, esto es un disparate. En España, y en muchos otros países —con la llamativa y tan citada excepción de Alemania—, los ciudadanos siempre han tenido un límite de velocidad, y lo único que cambia esta medida es la cifra límite. ¿Por qué esta reacción tan airada?

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Israel ante la «revolución árabe»

Antesala

La ola de revueltas en el mundo árabe que ha dado lugar a la caída de Ben Ali, en Túnez, y de Mubarak, en Egipto, ha desatado unos niveles de euforia similares a los que concitó la caída del muro de Berlín. Hay buenas razones para confiar en que el derrocamiento de estos caudillos dará lugar a una paulatina democratización en las regiones de Oriente Medio y norte de África, ya sea por la vía de la caída de otros sátrapas, o bien por la apertura a la que se verán forzados otros regímenes por el temor al contagio de las movilizaciones a sus territorios.

Se han escuchado algunas voces que recuerdan la teoría de la «paz democrática» que, simplificando, postula que es muy improbable que dos democracias entren en guerra. Según sus defensores, esta ola de democratización en el norte de África debería dar lugar a una reducción de la tensión bélica en la zona. Otras opiniones, manifestadas principalmente desde prestigiosas tribunas de Estados Unidos, apuntan a que el crecimiento económico y la extensión del bienestar a las clases más desfavorecidas que seguirá al establecimiento de gobiernos elegidos por el pueblo dará lugar a una reducción de la beligerancia en la región. No obstante, este optimismo desaforado no ha calado en la sociedad israelí, que se ha manifestado cautelosa desde el inicio de las revueltas, ante la incertidumbre que lleva asociado el cambio de los regímenes de su entorno.

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