Europa sigue pedaleando

Barañain

¡Ya tenemos nuevo Tratado de la Unión Europea! En Lisboa ha nacido la nueva criatura. Bien, de acuerdo, el momento no es propicio para un continental repique de campanas en señal de entusiasmo, ni para recitar las disposiciones del texto a los sones de la Oda final de la novena sinfonía de Beethoven, con su contagiosa alegría. Desde luego, el momento es menos épico que funcional.  Pero, por eso mismo, es un momento muy…europeo.

Cierto es que se trata de un apaño -otro más-, pero también que sirve para salir del atolladero y desbloquea un proceso paralizado tras el rechazo en varios países de la Constitución Europea. Enseguida se han destacado las diferencias del nuevo Tratado con el texto de la fallida Constitución empezando por la desaparición de determinados elementos de evidente carga simbólica como son la propia denominación de “constitución”, el himno, la bandera, y otros. Cierto es que si Sarkozy pretendía un “minitratado” lo que ha salido de Lisboa es algo bien diferente: un ladrillo de 250 páginas, sólo apto para muy entendidos, algo “sin chispa” según el editorial de ayer de El País.  

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Valencia y la batalla electoral

Millán Gómez

La decisión de Joan Ignasi Pla, secretario general del PSPV-PSOE, de dimitir después de que se filtrase a los medios de comunicación que una empresa constructora había pagado hace seis meses las obras de su casa, supone un golpe en la línea de flotación de las aspiraciones socialistas en la Comunitat Valenciana de cara a las próximas elecciones generales..

La Comunitat Valenciana se ha convertido en los últimos tiempos en un feudo inexpugnable para el Partido Popular (PP). Los populares consideran esta autonomía como un valor seguro y un capital electoral fijo en sus planes para las generales de marzo. Paralelamente, el PSPV colecciona una sangría de derrotas que la federación socialista valenciana, la segunda más numerosa de España, debe tratar de remediar y erradicar.

La respuesta a si la dimisión de Pla servirá o no para reconducir la desorientada y fracasada política llevada a cabo por el PSPV sólo la dará el tiempo. Lo que está meridianamente claro es que el PSOE en general y el PSPV en particular deben reflexionar sobre por qué hay ciertas comunidades autónomas donde sufren derrota tras derrota. En esta ocasión nos circunscribimos al caso de la Comunitat Valenciana, pero es extensible a Madrid, Navarra o La Rioja.

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¡Que alguien escuche a esos policías!

Jelloun

La noticia apenas se recogió en discretos rincones de nuestros periódicos y no creo que se hiciera eco de la misma algún noticiario televisivo. Sin embargo, creo que bien hubiera merecido un poco de atención y reflexión. El diario The Independent informaba la pasada semana de que uno de los más veteranos comisarios jefe de la policía del Reino Unido, Richard Brunstrom, abogaba por liberalizar el consumo de drogas en este país, argumentando que nunca han estado tan disponibles en el mercado ni tan baratas a la vez que calificaba de ‘fracaso’ la actual guerra contra las drogas, basada en la prohibición de su consumo y distribución.

”Si la política de drogas debe ser en el futuro pragmática y no moralista o dogmática, habrá que acabar con la actual postura prohibicionista por inmoral e inviable y sustituirla por un sistema unificado basado en pruebas y que incluya el tabaco y el alcohol, destinado a minimizar los daños a la sociedad”, afirmaba el veterano policía.

Los datos recordados por este funcionario, referidos en concreto a Escocia, son demasiado apabullantes: frente a  un total de 13.000 personas fallecidas a consecuencia del tabaco y de más de  2.000 víctimas del alcohol, las drogas ilegales mataron, por el contrario, apenas a  350 personas. Sin embargo, y pese a la desproporción de los daños, la posesión de drogas como la cocaína o la heroína, puede ser sancionada  en ese país, con pena de catorce años de cárcel y su suministro incluso con cadena perpetua.

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Un vistazo sobre el hombro

Econcon

Las palabras que siguen pretenden ir al hilo del articulo de Ignacio Urquizu, y tratan de poner en línea lo que fue la política económica de la primera etapa socialista y de la etapa popular y enlazarla con las líneas maestras del gobierno actual. En 1982 la situación de la economía española era, a todos los niveles, la de un país en vías de desarrollo. La renta per capita no llegaba a los 5000 dólares y el paro se había disparado merced a las sucesivas crisis del petróleo (había pasado de los 600.000 parados en 1976 a los 2.286.000). Debido sobre todo a que la capacidad de captar ingresos por parte del Estado era muy escasa (aún tras la reforma de fiscal del 77 -por cierto, encabezada por Fernández Ordóñez-), la dotación de infraestructuras era pobre, deficiente y absolutamente desequilibrada en lo territorial. Los servicios públicos esenciales como sanidad y educación se prestaban con una calidad paupérrima (sobre todo el primero) y aún no se habían universalizado, y lo mismo ocurría con las pensiones. En los años siguientes podrá argumentarse que los gobiernos socialistas no los crearon, pero desde luego no puede negarse que los generalizaron, los pusieron verdaderamente a funcionar y salieron enormemente mejorados.

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Hasta los güevos, estamos hasta los güevos…, hasta los güeeeevos…

Mimo Titos

Hay semanas en que servidora no sabe de qué escribir y en cambio hay otras en las que una querría monopolizar los artículos de la semana para poder despacharse a gusto con (contra) Esquerra, Fedeguico, Cebrián (sí, uno tras otro, quién se lo iba a decir a una), los jueces (y juezas, que som@s socialist@s), los batasunos, Ibarretxe mala leche, los agoreros de todo pelaje, los mediocres del PSOE y quién sabe cuántos más. Porque haberlos haylos. País!

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25 años después….

Ignacio Urquizu
 
En apenas una semana se van a cumplir 25 años de la primera victoria electoral del Partido Socialista de Felipe González. Habían pasado 46 años desde que la izquierda había ostentado por última vez el poder. Atrás quedaban 40 años de dictadura. En aquellos momentos, el aplastante triunfo del PSOE generó sentimientos encontrados. Para algunos fue la consolidación de la transición. La elite que había dirigido el país durante los últimos 43 años cedía el poder de forma pacífica. Para otros era el comienzo de una aventura arriesgada. Una generación muy joven, liderada por un líder carismático, debía llevar a España al siglo XX.
 
Lo cierto es que la tarea que tenían los socialistas por delante era enorme. El franquismo había sido una catástrofe como gestor económico. Sólo las reformas de los tecnócratas en los 60 permitieron dinamizar la economía. Además, el primer gobierno democrático de la UCD tenía demasiados frentes abiertos. Adolfo Suarez concentró todas sus energías en consolidar la democracia. Por ello, la economía sólo era relevante como factor de estabilidad. Así que la tarea de modernizar la economía pasó a formar parte de las prioridades socialistas. El PSOE de entonces tenía claros los fines –crear un Estado del Bienestar y dinamizar la economía-, pero tenía dudas sobre los medios para lograrlos. La influencia francesa era enorme en aquellos años. Por ello, todos miraban con expectación las nacionalizaciones de François Miterrand. No obstante, el fracaso espectacular de los socialistas franceses llevó al PSOE a desdecirse de su programa electoral y poner el contador a cero. Lo que sucedió después fue un proceso constante de liberalización de mercados, privatización de empresas y reconversión de sectores improductivos. Al mismo tiempo se universalizaba la sanidad, la educación y las pensiones. En definitiva, los ejecutivos de Felipe González implementaron una política socialdemócrata moderna. Años después Anthony Giddens comenzó a hablar de Tercera Vía. No era otra cosa que lo que hicieron los gobiernos socialistas en España entre 1982 y 1996.

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Sentimientos

Marta Marcos

Tengo la imperiosa necesidad de ordenar los sentimientos que se me han juntado desde hace un año, año y medio, desde la declaración de la tregua de ETA, desde el atentado de Barajas, y desde la ruptura, digamos oficial, de ese alto al fuego. Trato de mantener la cabeza fría, y el corazón caliente, para lograr un poco de perspectiva, y pensar con un poco de sentido sobre el terrorismo, sin olvidar la cercanía con las víctimas y con los perseguidos.

 

El otro día, cuando tuvo lugar el atentado en Bilbao, del que, por fortuna, el escolta salió vivo y sin heridas de gravedad, caí en la cuenta de que, por desgracia, junto a los sentimientos de horror, pena, y, en este caso, alivio, se manifestaron con toda su crudeza, sentimientos de hastío, aburrimiento, y, en el caso de las declaraciones de los políticos, indiferencia. Es posible que tuviera el día tonto, no lo niego, pero no puedo por menos de plantearme de qué manera particular me afecta el terrorismo, sobre todo en estos últimos tiempos.

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Españoles todos

Millán Gómez

Ayer se celebró el día de la Fiesta Nacional con una brecha cada vez más evidente entre el Gobierno y el principal partido de la oposición. A unos cinco meses de las elecciones generales, el Partido Popular se mantiene fiel a su postura de no pasar ni una al Gobierno con el objetivo de erosionarlo mediática y socialmente ante la opinión pública. Los silbidos a Zapatero durante el desfile militar se han convertido ya en un ritual que, año tras año, los profetas del apocalipis utilizan para sacar toda la rabia que tienen acumulada más de tres años después de una victoria electoral del PSOE en las generales que una nutrida representación de la derecha veía poco menos que imposible. 

El PP utiliza el concepto “España”, que nos representa a todos y cada uno de los ciudadanos que vivimos en este país independientemente de nuestras ideologías políticas, de una forma absolutamente reaccionaria, xenófoba y más propia de un partido de ultraderecha que de un partido supuestamente centrista que ha gobernado este país durante dos legislaturas. El PP se ha apropiado de la marca España y, de este modo, ha reabierto heridas que ya se habían cerrado durante nuestra ejemplar transición hacia un régimen democrático.

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El hombre que se convirtió en leyenda

Gonzalo Caretti Oria

El mito, el hombre, la leyenda. El guerrillero heroico, o el tirano implacable. No hay términos medios en el juicio de la historia a su figura. El hombre que combatió hasta la muerte los desajustes deshumanizados del capitalismo y que, paradojas de la vida, hoy es el icono por excelencia del merchandising más consumista de la imagen de un rebelde. Todo se funde, algo visceral distorsiona la figura de Ernesto “Che” Guevara. El hombre de las mil luces y algunas espeluznantes sombras. La foto de Korda lo elevó a los altares más paganos, y lo convirtió en la imagen más reproducida después de la de Jesús de Nazaret. Una imagen romántica e idealista que ha sobrevivido a sus propios errores y excesos, no pocos, o mejor dicho, nada triviales.

Errores que en cualquier otra figura, con la mirada crítica del siglo XXI, difícilmente podríamos digerir. Pero la imagen de ése soñador es como un encantamiento en blanco o negro, sin grises. El idealista que entrega su vida por una causa, por lo demás, noble y justa, pero que en su empeño roza un fundamentalismo a veces inhumano. Algunos rescatan el maquiavelismo para esconder esos errores, los de las sentencias de muerte y los juicios sumarísimos a enemigos ya vencidos. La suya es la imagen del exigente espíritu entregado y completamente honrado, pero demasiado severo para entender que no todo el mundo tiene su misma entrega, y que en cualquier caso, la sentencia a muerte nunca es una opción.

Hacer justicia con Guevara es aceptar que no todo son sombras, ni todo son luces: supone rescatar de la crítica partidista sus grandes aportaciones a la historia de la justicia social, pero también poner en la balanza esas decisiones tan duras e incluso crueles. Su causa, la de toda América Latina era necesaria, pero los fines no justifican todos los medios.

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Ejecutivos y maestros: el otro efecto del 11-S

Ricardo Parellada

En los últimos años ha aumentado de forma espectacular en los Estados Unidos el número de altos ejecutivos que han decidido dejar los negocios por la docencia. Como cuenta la periodista Meredith May en sus reportajes del San Francisco Cronicle, a los centros de formación de profesores de todo el país acuden multitud de hombres y mujeres de negocios decididos a dar un giro radical a sus vidas.

La asociación Teach for America, que ofrece la oportunidad de cambiar el teléfono, las reuniones, los vuelos, las negociaciones y los contratos por la tiza en escuelas de barrio, experimentó el año 2002 un aumento de solicitudes del 180 por ciento, inusitado en sus doce años anteriores de existencia.

El fenómeno es nacional, pero es especialmente acusado en el Silicon Valley californiano, que ejerce una vez más el liderazgo moral de la nación, pues sus damas y caballeros más selectos están dejando la dirección y el glamour de las empresas punto-com para nutrir de nueva sangre y nuevo espíritu a las escuelas del Estado de Oro.

Según cuenta Meredith May, Garlin Cephas era un brillante ejecutivo de una empresa de ordenadores hasta que tuvo que someterse a una operación de vida o muerte por un cáncer de colon. La operación tuvo éxito y un momento de reflexión sobre este regalo de la vida lo llevó a una de las escuelas más conflictivas del estado: Castlemont High de Oakland.

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